Los controladores aéreos harán huelga un día de agosto

  • El 98% de los trabajadores de Málaga y España deciden hacer paros ante sus disputas laborales con Fomento · Aena afirma que la medida "no está justificada"

Los controladores aéreos harán finalmente un día de huelga este mes de agosto, en plena temporada alta. Así lo decidieron ayer las asambleas de controladores en todos los aeropuertos de España y, en el caso concreto de Málaga, el paro fue respaldado por el 98% de los trabajadores. La votación se realizó entre las 12:00 y las 16:00 y el resultado fue abrumador a favor de la huelga. "Ya estamos hartos y no aguantamos más", decía ayer a este diario un controlador aéreo que trabaja en la torre de Málaga. Habrá servicios mínimos aunque todo apunta a que el día de la huelga -aún no está definido aunque se tiene que comunicar con diez días de antelación- traerá consigo un caos importante en el aeropuerto malagueño, el cuarto más importante de España y que, sólo entre el 30 de julio y el 3 de agosto ha movido cerca de 1.800 vuelos y 300.000 pasajeros. En todo el mes se prevé que haya 10.825 vuelos, un 7,9% más, y 1.752.361 pasajeros, un 10,5% más, en este aeropuerto.

En el conjunto español, el 98% de los controladores aéreos pertenecientes a la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA) votó ayer a favor de iniciar una huelga en las próximas fechas, frente al 0,96% que se mostró en contra. Según fuentes del sindicato, la participación en la consulta ha alcanzado los 1.883 trabajadores, un 92% del total de los 2.033 afiliados, de los que unos 1.850 se han mostrado a favor de los paros, el 98,25% del total. Ante estos resultados, la junta de USCA tomará la decisión de convocar una huelga en los próximos días y, según el secretario de comunicación del sindicato, César A. Cabo, los paros se realizarán a partir del 14 de agosto, si bien "no hay fecha marcada todavía". No obstante, al tener que avisar con 10 días de antelación, las fechas más probables sitúan los paros después del 15 de agosto, quizá a partir del día 18 ó 20.

El responsable sindical explicó que la huelga se debe al "gran malestar" existente en el colectivo por el conflicto existente con Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena) y el Ministerio de Fomento, hasta el punto de que un 10% de los controladores ha solicitado la escisión de su contrato. Dentro de esta negociación se encuentran diversas materias, como los turnos de descanso, el establecimiento de una jornada laboral estable o el salario que perciben. Los controladores malagueños aseguran, por ejemplo, que sólo descansan tres días al mes o que les han rebajado notablemente el tiempo de descanso entre turno y turno.

Una vez establecido el comité de empresa, el siguiente paso consistirá en la fijación de unos servicios mínimos, que según confirmó el ministro de Fomento, José Blanco, "garantizarán el tránsito aéreo", aunque los controladores "serán abusivos", por lo que ya han anunciado su intención de recurrirlos. En este sentido, los Ministerios de Fomento y Defensa han iniciado los trámites para habilitar la posibilidad de que los controladores militares puedan suplir a los civiles en "situaciones excepcionales", para lo que según el responsable de Fomento, José Blanco, podrían estar listos "muy pronto". Sin embargo, Cabo considera que esta medida sería "un parche que no solucionaría el problema", ya que en aeropuertos con mucha intensidad sería "una locura que atentaría contra la seguridad".

Precisamente los centros que podrían verse más afectados por la huelga serán los que registran un mayor tráfico aéreo, encabezados por el centro de control de Madrid, ubicado en Torrejón, donde trabajan cerca de 400 controladores, y el de Barcelona-El Prat, con unos 140 controladores. En Málaga hay unos 60.

Aena lamentó ayer la decisión de los controladores de USCA de ir a la huelga, porque entiende que "no es justa ni está justificada" en el actual escenario de crisis económica. Según AENA, la mesa de negociación es el escenario "adecuado" donde los controladores deben manifestar sus reivindicaciones y considera que, aunque la huelga es un derecho legal, no beneficia "a nadie" y puede perjudicar de "forma grave" a la sociedad española, en general, y a los pasajeros y al sector turístico y económico, en particular.

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