La 'crisis' continua del alcalde

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A Francisco de la Torre su cuarto mandato en la Alcaldía de Málaga (tercero siendo elegido por mayoría absoluta en las urnas) parece que se le empieza a hacer largo cuando apenas se ha cubierto el primer tramo del mismo. Una huelga de limpieza evitada en el último instante, un nuevo porrazo en su gestión, el adiós al Congreso de los Diputados de su mano derecha, la destitución del gerente de Parcemasa tras descubrirse que durante años la sociedad municipal había cobrado más de lo que debía a sus clientes y el desastre de Art Natura... Son solo algunas píldoras que ponen una nota amarga al año doce del regidor. Piezas que tocan de lleno todas las aristas de su labor: la vinculada estrictamente con la tarea municipal y aquella otra que tiene más que ver con el lado político de la cuestión.

crisis política

El transcurrir de los meses del presente mandato municipal agranda la incertidumbre que pesa sobre si éste será o no el último periodo de gobierno de Francisco de la Torre. La idea compartida por muchos es que, como prometió durante la campaña, el regidor culminará en su totalidad los cuatro años para los que fue elegido en las urnas, quedando el interrogante de qué pasará después. Dudas que contribuyen a diseñar un escenario de especulación en torno a su posible sustitución como alcaldable popular y los nombres de aquellos que estarían en condiciones de postularse como herederos. Un reducido e ignorado grupo del que parece claro no formará parte Carolina España, exconcejal de Economía y Turismo y exportavoz del PP en la Casona del Parque, que abandonó su labor en lo local para dedicarse en exclusiva a sus responsabilidades como diputada nacional.

La salida de la que durante años fue mano derecha del alcalde obligó a éste a reestructurar el equipo de gobierno, con un movimiento de piezas que tiene dos grandes protagonistas: Diego Maldonado, que tras no incluirlo en la lista a las municipales lo rescató como delegado no electo para convertirlo en el responsable de Urbanismo y Vivienda, y que ahora ha aupado como voz de su Ejecutivo; y Damián Caneda, al que contentó otorgándole el área de Turismo y la Primera Tenencia de Alcaldía tras descartarlo como portavoz del PP. Todo apunta a que tras los comicios regionales del próximo 25 de marzo, tendrá que volver a agitar la coctelera del cambio, dado que uno de sus ediles, Víctor González, presumiblemente será elegido como diputado autonómico.

crisis de 'limpieza'

¿Hasta qué punto el alcalde puede aducir desconocimiento para eludir cualquier responsabilidad en la decisión de Parcemasa de cobrar durante años más de lo debido? ¿Ignoraba realmente el regidor que Limasa dispone desde hace más de una década de cláusulas que permiten que los puestos de trabajo sean hereditarios? Son algunos de los interrogantes que surgen tras observar cómo De la Torre ha respondido ante dos de las polémicas generadas en las últimas semanas. El alcalde se ha encontrado en este corto lapso de tiempo con la obligación de destituir al gerente de la sociedad Parque Cementerio de Málaga (Parcemasa) Rafael Toval después de que éste admitiese que durante nueve años a los clientes se les habían cobrado diez puntos más de IVA del que había que aplicar a buena parte de los servicios que se prestaban. Extremo que, parece, se conocía en el seno del equipo de gobierno del PP al menos desde el pasado mes de diciembre, sin que se adoptase decisión alguna hasta días atrás.

Limasa vuelve a ser una china en el zapato del alcalde y lo es desde que en 2000 asumió la vara de mando. En esta última ocasión las exigencias de los trabajadores, disconformes con la decisión de la empresa de congelar los salarios, llevó al extremo la posibilidad de que Málaga sufriese una nueva huelga de basura, impedida finalmente después de que tanto los operarios como los socios privados cediesen en parte de sus reivindicaciones. Aunque ello no elimina la sensación de que la sociedad que se encarga de la recogida de basuras en la ciudad sigue siendo una bomba de relojería, que puede activarse en cualquier instante.

Y uno de ellos puede ser el momento en que, como ya ha acordado el Pleno del Consistorio, se dé el paso preciso para eliminar del convenio colectivo de Limasa las cláusulas que permiten a los trabajadores dejar en herencia sus puestos a quienes consideren oportuno en determinadas circunstancias. Una determinación que impulsa De la Torre justo después de las tensiones vividas con el paro finalmente evitado, pero que podría haber tomado en consideración mucho tiempo atrás.

CRISIS DE GESTIÓN

¿Hay algo que agriete la percepción que la ciudadanía parece tener de Francisco de la Torre? Hasta la fecha, los resultados lo atestiguan, no. Ni las dudas generadas en la gestión de muchos de sus concejales en mandatos anteriores han dañado lo más mínimo al regidor en sus lides electorales. Sin embargo, hay algunas voces que desde hace semanas advierten de la incidencia que puede tener el desastre de Art Natura, icono cultural del alcalde en los últimos años.

Del Museo de las Gemas hizo bandera en la época de bonanza económica, cuando no tuvo reparo en destinar más de 20 millones de euros a la rehabilitación de parte de los edificios de Tabacalera para que acogiesen joyas y tapices, confiando de forma ciega en un socio privado al que hoy se enfrenta en los tribunales. Art Natura es un museo muerto, nonato, que tras abrir sus puertas el pasado 18 de enero se vio obligado a cerrarlas dos horas después al carecer de los permisos y autorizaciones necesarias.

Todo ello aderezado por una situación económica que cierra cualquier vía a presumir de grandes inversiones y proyectos de nuevo cuño, que en periodos pasados fueron salvoconductos de los que pudo echar mano De la Torre para ensalzar su labor en la Casona del Parque. Éste no es tiempo para eso. De los 160 millones contemplados en las tres grandes operaciones urbanísticas de la ciudad (antiguos suelos de Repsol, Martiricos y Térmica) sólo hay ingresados 23,5 millones.

Las ramificaciones de la crisis tocan de lleno las promesas que De la Torre puso negro sobre blanco en su programa electoral. Si el regidor habló de convertir los antiguos edificios del Astoria y el Victoria en un Museo de Museos, hoy se conforma con entregar a una empresa privada la rehabilitación del inmueble y el asentamiento en parte del mismo de la ampliación de la Casa Natal Pablo Ruiz Picasso; si ensalzó el atractivo que tendría para los privados la construcción de un funicular a Gibralfaro, hoy se topa con la cruda realidad y desecha la iniciativa por falta de interés...

CRISIS DE ideas

Otro capítulo a destacar es el de las contradicciones en las que incurre desde el inicio del mandato. De la Torre, que había defendido a ultranza la necesidad de que todo concejal con responsabilidades de gobierno en el Ayuntamiento no asumiese ninguna otra tarea, rompió el principio del que siempre había hecho gala y reclamó a su partido presentarse en la lista al Senado, uno de cuyos escaños ocupa desde las últimas elecciones generales.

Todo ello después del revés que le supuso ver cómo la dirección de su partido apostaba por Juan Ignacio Zoido para presidir la Federación Española de Municipios y Provincias (Femp), a la que él mismo se postuló. Mientras, su otrora mano derecha en el Consistorio, Carolina España, optaba por abandonar su puesto como concejal de Economía y Turismo para dedicarse plenamente a su nueva labor como diputada nacional.

Tampoco ha sido consecuente en lo que al nombramiento de altos cargos se refiere. De la Torre ha acabado actuando de la misma forma que aquellos a los que criticó. "El partido socialista está acostumbrado a poner en las empresas públicas a políticos en paro", dijo años atrás en pleno debate sobre los sueldos. Hoy, el regidor tiene entre sus asesores a seis antiguos ediles de su anterior equipo de gobierno.

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