Una cuestión de impacto

  • La altura del edificio que rechaza la Junta sobre el Astoria es semejante a la que permite la normativa del centro histórico

La crisis de entendimiento por la que atraviesa la relación entre la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Málaga tiene en el Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU) su más próximo y virulento episodio, pero no el único. En la amalgama de proyectos afectados por este estado de confrontación y fricción, destaca la intervención residencial y museística dibujada por una empresa vasca, Baensa, y por el Ayuntamiento de la ciudad sobre la manzana ocupada por los antiguos cines Astoria y Victoria, en la plaza de la Merced, en la que se pretendía reservar 1.500 metros para la ampliación de la Casa Natal Pablo Ruiz Picasso. Esta obra fue frenada hace unos meses por la Administración regional debido al "impacto visual" que, al entender de los técnicos, tendría el edificio propuesto, aunque, a tenor de los datos objetivos y los planos, esta justificación carece de peso.

Para ser viable esta operación, el equipo de gobierno del PP tramitó una modificación de elementos de la normativa urbanística que rige en el centro histórico (Pepri Centro), cuya viabilidad necesitaba del visto bueno de la Comisión Provincial de Patrimonio, de la Junta, al ser el casco antiguo un Bien de Interés Cultural (BIC). El camino iniciado por el Consistorio tenía por fin incrementar el número de plantas del bloque a ejecutar, pasando a tener baja, más cinco alturas y ático, dos plantas más de las que autoriza la citada norma.

La propuesta público-privada fue rechazada de inicio por la Administración autonómica. Los técnicos de la Delegación de Cultura justificaron esta negativa en el "impacto visual" que la edificación resultante tendría sobre el entorno, pero la simple observación de otras edificaciones existentes en la Plaza de la Merced, como la de Casas de Campos, que sirve de referencia, así como los planos del proyecto planteado por el Consistorio pone de relieve la escasa solidez de la justificación empleada por el Gobierno regional.

Así, la altura máxima que podría alcanzar la construcción a la que se opone la Junta sería de 36,50 metros, similar a la de bloques vecinos como Casa de Campos y apenas algo superior a la que permite el Pepri Centro. Por ello, a juicio de la promotora no existe motivo para echar para atrás la actuación. "Cabe deducir que tanto en un caso como en otro, la altura del edificio y, por tanto, su impacto visual es el mismo, obligado a enrasarse con Casas de Campos", agregan.

La única disparidad entre ambas maquetas reside en las alturas libres entre forjados, es decir, entre plantas. Ésta sería de 4 metros en el caso del edificio autorizado por la norma del centro, "absolutamente impropia y desproporcionada" con el tamaño de los pisos que se contemplan en el edificio, argumenta Baensa, mientras que se reduciría a 2,5 metros si se permitiese el proyecto que incluye la reserva para la casa natal. Este punto también es utilizado por la Junta para sustentar su negativa. "La alineación que se hace con respecto a cualquier edificio no es la misma", dice el delegado de Cultura, Francisco López, quien recuerda que ello supone "un contraste" importante.

Pero aunque el delegado incida en cuestiones técnicas para asentar su negativa a la operación, éstas parecen tener escasa envergadura, por cuanto lo que en un principio se anunciaba como un problema de altura, no lo es. Quizá la sensibilidad con la que la Comisión Provincial de Patrimonio analizó la petición municipal hubiese sido mayor si el equipo de gobierno del PP se hubiese optado por negociar previamente la propuesta en lugar de darla por sentada.

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