Una obra deja sin riego al valle del Guadalhorce hasta abril

  • La Junta va a acometer la impermeabilización de un tramo del canal que conecta con los embalses · Es el único que se usa también para abastecer a Málaga

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Por mucho que la sequía se mantenga en las próximas semanas y que la supervivencia de los cultivos se vean amenazados, los agricultores de la comarca del Guadalhorce no podrán disponer de agua de riego al menos hasta el 15 de abril. La Junta de Andalucía tiene previsto empezar a principios del mes de marzo la obra para impermeabilizar un nuevo tramo del canal principal, a la altura del término municipal de Álora, que se usa tanto para el riego de la zona como para el abastecimiento de la capital con el agua procedente de los pantanos del Guadalhorce.

No hay otra alternativa, puesto que es este canal -abierto la mayor parte de su recorrido y que fue construido en los años 60- es la única posibilidad que tienen los regantes de recibir el agua de los embalses. El secretario de la asociación Provincial de Regantes de Málaga (Aprema), Juan Antonio Aguilar, aseguró ayer a este periódico que el colectivo a vuelto a plantearle a la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía la necesidad de "buscar un aporte opcional para que el riego no se interrumpa en casos como éste".

Los agricultores del Guadalhorce temen que en ese tiempo siga sin llover y que no puedan hacer uso de un riego de emergencia, como ya ha ocurrido en dos ocasiones desde finales del mes de diciembre. De hecho, el último terminó el pasado viernes.

Lo plantearon en una reunión mantenida con responsables de la Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía ese mismo día, pero de momento ninguna solución les ofrecieron. En plena sequía, la sociedad estatal Aguas de las Cuencas Mediterráneas (Acuamed) y la extinta Cuenca Mediterránea Andaluza anunciaron en agosto de 2007 su intención de acabar con la deficiente y única conexión que siempre ha existido entre los embalse del Guadalhorce y la capital, y que a la vez es utilizada por los regantes de todo el valle. Entonces, ambos organismos informaron de que su intención era a sacar a licitación a finales de ese año el ambicioso proyecto que tendría una longitud de unos 60 kilómetros y costaría alrededor de 140 millones de euros.

La principal duda que surgió entonces fue si habría que construir túneles en varios tramos del trayecto para que discurra la tubería o si sería suficiente con hacer túneles de presión en aquellos puntos más complejos por los que pasaría el agua hasta desembocar nuevamente en la conducción. Sea como fuere, la nueva tubería pretendía acabar con el problema histórico que se plantea cuando se utilizan los recursos salobres del manantial de Meliones para abastecer a Málaga porque ese agua no puede ser usada por los agricultores para regar sus cultivos por su alta concentración de sal.

Además, existe otra dificultad añadida y es que la conducción no cubre todo el trayecto, es decir, parte desde la presa de La Encantada, a unos cinco kilómetros de los embalses del Guadalhorce, lo que obliga a que el agua que se suelta de los pantanos recorra esta distancia de manera natural a través del río.

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