"Los dejan y se lo llevan entero"

  • A pie de calle, ayer nadie daba crédito a lo ocurrido · Todos pensaban que los chatarreros estaban autorizados, pues llevaban desmontando desde el lunes

"Hay cosas que sólo ocurren en Málaga". Este es el sentir general de la mayoría de ciudadanos que, perplejos, ayer contemplaban cómo había quedado el mercado de Atarazanas, tras ser saqueado por decenas de chatarreros. Durante todo el día, en los alrededores de la zona cero, se pudieron ver corrillos comentando lo ocurrido. Casi nadie daba crédito. Y es que, dadas las fechas actuales, la historia es lo más parecido al cuplé de una murga carnavalera.

Las autoridades se enteraron el jueves a última hora de la tarde de lo que estaba sucediendo en el interior del Atarazanas. Sin embargo, según narran los comerciantes de la zona, los chatarreros iniciaron este singular saqueo el pasado lunes. "Aquí nadie le dio importancia al asunto, pues todos pensábamos que cumplían órdenes del Ayuntamiento o cuanto menos que estaban autorizados", explica Remedios Reina, que trabaja en un negocio en la calle Sagasta, por donde se accede al flanco norte del citado mercado.

En todas las tiendas se hablaba ayer de lo mismo. "Dicen que eran rumanos", le comenta una cliente a la dependienta de la panadería de Sagasta. "Allí había de todo", contesta la panadera. En otro corrillo, formado espontáneamente en la puerta del salón de juegos que hace esquina en la misma vía, varios hombres bromeaban sobre lo ocurrido. "A esta gente, con un cincel y un martillo, los dejan un par de días y se lo llevan entero", decía uno de ellos. Parecían convencidos de que con algo más de tiempo, los chatarreros no hubiesen dejado "ni la fachada, ni las columnas del mercado". Sin embargo, el recinto -cuya portada está declarada Bien de Interés Cultural (BIC)- ya está precintado y parece que no se han producido daños materiales.

Durante la mañana de ayer, a varios chatarreros se les pudo ver en los alrededores del mercado estudiando cómo volver a entrar. Pero la cosa ya iba en serio. "Hoy -por ayer- han vuelto todos, lo que pasa es que la Policía también estaba", añade Vanesa Gordillo, otra comerciante de la zona. Cuando se marcharon los municipales, un guarda de seguridad se quedó durante todo el día velando por el mercado. Algunos chatarreros intentaron convencerle de que los dejara de entrar, pero esta vez se mostró inflexible.

En las instalaciones provisionales del mercado, entre los comerciantes también reina la incredulidad. Además de la indignación. "A nosotros nos tienen acosados y a ellos no les hacen nada", critica una frutera. El pescadero Antonio Ruiz, por su parte, considera que el Atarazanas deben dejarlo "curioso" y "mal han empezado". Su estampa actual es la de un estercolero. La madera atada con bolsas de plásticos que cubre el trozo de puerta que ha sido robada, le da el toque esperpéntico.

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