Ningún día triste para ningún niño de su colegio

  • Sor Isabel Florido, alma de La Goleta durante 25 años, falleció el sábado

Tenía una máxima que resume la labor intensa de toda una vida comprometida con la enseñanza: "Que ningún niño se marche triste del colegio ningún día", como explicaba ayer, emocionada, la directora del colegio San Juan de Dios La Goleta, María del Carmen Lozano. sor Isabel Florido ha sido el alma de este centro concertado durante casi 25 años. Quiso hacer una escuela de calidad en la que todos estuvieran incluidos y consiguió realizar una importante labor pedagógica en un barrio siempre atenazado por las dificultades económicas. El pasado sábado falleció y alumnos, familiares, comunidad religiosa y docentes de su centro han llorado su pérdida.

"Era una mujer con una visión de futuro en la cuestión pedagógica que no había tenido precedentes en colegios religiosos, una gran visionaria que supo adelantarse a su tiempo a pesar de pocos recursos con los que contaba, nunca perdió de vista a los más necesitados", comentó ayer la directora académica de un colegio que fundaron las Hijas de la Caridad en 1861 para albergar a los hijos de las trabajadoras de las fábricas y que nació con un sistema de preescolar pionero. El centro inició su andadura con 300 alumnos, un siglo y medio después son más de 900 los escolares que pueblan sus aulas, desde 3 años hasta 4º de Secundaria.

"Ella siempre ha luchado para que nuestros niños tengan lo mejor, que los profesores estén en la avanzadilla de todas las novedades, prueba de ello es que a éste fue al primer centro concertado al que se le concedió el bilingüismo de Málaga", agrega Lozano. "El colegio siempre se ha caracterizado por tener un claustro muy unido, una comunidad educativa muy unida y sor Florido supo sacar de nosotros todo lo mejor para que el centro llegue a ser lo que es, un referente en la educación en Málaga", añade la directora.

Por esa labor, el Ayuntamiento de Málaga le otorgó la Medalla de la Ciudad, recogida por la propia religiosa en abril del pasado año de manos del alcalde de Málaga, y la Medalla de la Provincia que otorga la Diputación. Trabajan en un sistema de calidad, el +400, "que es un alto reconocimiento para centros de nuestras características y supone un esfuerzo a todos los niveles muy fuerte", señala la directora del centro.

Una mujer con un gran carisma, con don de gentes y una gran mano izquierda, sor Florido "no tenía otra cosa en su vida que no fuese el colegio, para ella los niños estaban por delante de todo", apunta María del Carmen Lozano y incide en la atención a la diversidad como punto fuerte del colegio concertado.

Para su familia, Isabelita también fue una persona muy especial. "Era un personaje irrepetible", dice su primo Bartolomé Florido. "Era una persona muy respetada y sobre todo querida dentro del mundo docente, era una gran pedagoga, muy respetada en el ámbito nacional, pero sobre todo era una gran persona, con una humanidad muy grande", agrega Florido. La familia se mostró ayer profundamente agradecida por "el fervor, el sentimiento y la tristeza que han mostrado alumnos, profesores y familiares" tras el fallecimiento de sor Florido, que tenía 76 años. El alcalde de Málaga acudió al sepelio el pasado domingo.

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