Cuando el dinero escasea, la memoria flojea

  • La Junta destina 15 millones al Centro de Innovación para el Bienestar Social mientras olvida sus compromisos con Arraijanal, el Convento de la Trinidad o las 'tecnocasas'

La situación de las arcas de la Junta de Andalucía se antoja crítica. Los mensajes de normalidad que semana tras semana difunden los responsables autonómicos respecto a la situación económica de la Administración regional contrasta sobremanera con la realidad de unos hechos que ponen en boga sus numerosos incumplimientos con la provincia de Málaga, para la que ni siquiera existe una consignación presupuestaria clara para el presente ejercicio.

Nada se sabe del dinero que el Gobierno andaluz, por más que lo diga la consejera de Obras Públicas, tiene reservado para impulsar el añorado y ansiado parque metropolitano de Arraijanal; ni un solo número hay sobre la mesa para retomar una obra como la del vial distribuidor oeste, adjudicada hace ahora casi tres años. Y ni siquiera hay dinero para actuar con carácter de "emergencia" en el arreglo de las más de cien viviendas del barrio de Carranque (antes de su propiedad) donde los vecinos conviven con grietas en sus paredes y techos. Ejemplos de un largo listado de actuaciones aparcadas por la ausencia de inversión autonómica, que sin embargo sí encuentra hueco en un proyecto de nombre llamativo, el Centro de Innovación para el Bienestar Ciudadano. Mientras la promesa de la Junta de recuperar el antiguo Convento de la Trinidad como sede del Parque de los Cuentos está archivada y transformada, la Administración regional sí cree razonable destinar algo más de 15,5 millones de euros para estas instalaciones, que se situarán en el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA) y cuyo fin es investigar nuevas tecnologías aplicadas a la vida cotidiana.

Éste fue el acuerdo que adoptó el pasado 17 de enero el Consejo de Gobierno andaluz, por el que, sin embargo, no parece haber pasado en los últimos meses novedad alguna que permita vislumbrar la salida a compromisos como el de levantar en la capital de la Costa del Sol un auditorio en la zona de El Bulto, para el que el consejero de Cultura, Paulino Plata, demanda ahora la búsqueda de financiación privada. Otro ejemplo de la raquítica situación en la que parecen manejarse los números de la Junta es el hospital del Guadalhorce, terminado con casi cuatro años de retraso y que no entra aún en funcionamiento porque falta que lo recepcione la Consejería de Salud. A partir de ese momento, las instalaciones se tendrán que equipar y dotar del personal necesario para cubrir sus necesidades.

Nada se sabe aún sobre la primera pieza del gran hospital que la Administración regional dijo algo más de tres años atrás que ejecutaría en Málaga. Lo único aportado en las últimas semanas lo dijo delegada del Gobierno andaluz en la provincia, Remedios Martel, que alegó la tardanza en la adjudicación de los trabajos en la documentación exigida por el Ayuntamiento de la ciudad, necesaria para disponer de la licencia. De acuerdo con el calendario de la Junta, los trabajos de este centro tendrían que haber empezado en julio de 2011; sin embargo, ni siquiera está adjudicada la obra. El proyecto global se estimó en unos 600 millones de euros, de los que sólo parece garantizada la parte correspondiente al Ibima, de unos 14 millones.

Lejos quedan los días en los que el dinero no parecía ser problema. Bien lo saben los vecinos de Vélez-Málaga, donde la entonces consejera de Obras Públicas Concepción Gutiérrez impulsó la construcción del primer tranvía de Andalucía. Una obra ahora claramente deficitaria y cuyo mantenimiento está en permanente duda tras el anuncio del Ayuntamiento de la localidad de suspender el servicio por la incapacidad de asumir el coste. O esos otros en los que en pleno debate sobre la apertura del puerto de Málaga a la ciudad, la Junta dio el paso adelante y asumió la construcción del Palmeral de las Sorpresas, intervención que de los 17 millones de euros en los que se estimó inicialmente su ejecución ha crecido hasta 38 millones, según datos recientes.

La última pieza de este agitado mosaico es el de las tantas veces anunciadas tecnocasas, figura estelar del convenio que a mediados de 2005 firmaron la Junta y el Ayuntamiento de la capital para rehabilitar los arrabales del casco antiguo. Obras Públicas prometía en aquel momento una inversión de unos cien millones de euros, anunciando la creación de un barrio del conocimiento que sirviese de prolongación del PTA. Pero de aquella promesa hoy sólo hay planos y proyectos sobre el papel, limitándose la ambiciosa labor inicial a una promoción de un centenar de pisos sociales en alquiler destinados a jóvenes profesionales. Pero, ¿cuándo se acometerá esta obra? Casi siete años después, nadie es capaz de desvelarlo. El actual responsables de la Empresa Pública de Suelo de Andalucía (Epsa), Juan Alcaraz, informó de que se está a la espera de contar con la calificación provisional para los pisos previstos en Lagunillas por parte del Instituto Municipal de la Vivienda (IMV), ente que tiene asumida esta competencia desde finales del pasado ejercicio. Un trámite que se demorando desde hace casi dos meses, aunque Alcaraz confió en que todo se resuelva en breve. El escollo que tiene la Junta vuelve a ser la financiación. "Hay que localizar el dinero", expuso. La novedad reside en que el responsable autonómico no descarta dar cabida a la iniciativa privada para ejecutar y explotar estos alojamientos.

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