divididos entre Tsipras y la UE

  • Seis helenos manifiestan su voto al referéndum griego ante la imposibilidad de decidir en las urnas

Volver a leer a Esquilo, Sófocles y Eurípides y creerse dentro de una tragedia griega clásica. Aunque ya no son los dramaturgos, sino los medios de comunicación, los responsables de un guión que parece más bien propio de tres de los grandes trágicos de la historia, cuyo final está aún por definir. El primer ministro griego, Alexis Tsipras, ha organizado un referéndum para este domingo para que sean los ciudadanos los que decidan si se siguen sometiendo a las condiciones que impone la Troika o deciden su propio destino. Pero no son pocos los que lejos de su ciudad natal observan atentos los resultados de unas estadísticas en las que ligeramente el 'sí' comienza a predominar sobre el 'no'. No pueden votar desde la distancia, con lo que solo les queda estar pendientes a la decisión de un pueblo dividido entre la Troika y la Unión Europea.

"La situación es complicada, en el país hay mucha gente pobre y con desesperación", explica Kostas Vasileiadis, el ex jugador griego del Unicaja que esta temporada se ha despedido de la afición. Ya desde Grecia, afirma que a su vuelta no ha visto el país heleno peor. "Igual es que es difícil estarlo", apostilla. "Hay miedo, sí, pero nadie sabe qué pasará", subraya. También hay, según cuenta, "un sentimiento de resignación porque esto dura mucho tiempo, son ya varios años así".

En su caso, garantiza que ser deportista de nivel no le hace vivir "ajeno a la realidad". "Tienes gente en tu familia que lo pasa mal, que no tiene dinero para cosas básicas. Hay solidaridad e intentas ayudar", afirma Kostas, que asegura que "nadie te puede decir que ningún amigo suyo no está en el paro o está cobrando una basura, todos conocemos bastante gente que lo pasa mal". "Es duro ver colas de 200 personas esperando a un cajero que seguramente no dé dinero", manifiesta, admitiendo que "seguramente se hicieron cosas mal", pero que "ningún país se merece esto".

Respecto al referéndum, recuerda un dato importante: "en torno al 30% de la población griega es pobre". Por tanto, considera que "es normal" que haya "mucha gente desesperada a la que le da igual lo que pase porque no va a estar peor". Es esa gente la que, según Georgia Xanthopoulou, una joven griega que trabaja en Málaga como responsable del departamento comercial de una cadena de restaurantes, está "en modo revolución". Especialmente los jóvenes y aquellos que "no tienen nada que perder". Aunque en su caso es contundente: "Si yo ahora mismo estuviera en Grecia votaría que sí. Sin duda alguna". No obstante añade, como muestra de la "confusión" que según dice vive la población: "tampoco sé a qué equivale ese sí". La cuestión está, a su juicio, "entre si te suicidas o te tiras a las rocas".

Georgia, licenciada en Filología Francesa, dejó su país en 2006, para cursar un máster en la Universidad de Málaga. En ese momento, considera que las cosas allí "aparentemente" no estaban "tan mal". "Lo irónico es que Grecia, donde nació la democracia, esté viviendo esta situación", reflexiona.

Cuenta que ahora lee a diario prensa española, extranjera y griega. "Siempre es más difícil vivir las cosas en la distancia", señala. "Estoy muy preocupada y a la vez me siento afortunada de estar aquí", comenta la joven, para acto seguido reconocer que tiene algo parecido a "un sentimiento de culpa" por no poder estar con su familia, con la que habla todos los días por teléfono. "Tratan de tranquilizarme para que no me alarme". En su opinión, no era la ocasión de hacer un referéndum que, dice, "ha dividido al pueblo en dos". "No es el momento de que no se sientan todos identificados con una misma idea u objetivo", sostiene.

Una idea parecida tiene Lukas Kaparos, para quien la consulta ha dividido al país "en dos bandos": en favor del 'sí' y del 'no'. Ello, en una situación económica "muy grave". "Es la peor mezcla que podrían haber hecho", afirma. Este griego afincado en España desde hace 21 años, dueño de dos restaurantes griegos en Rincón de la Victoria y en la capital, reconoce sentir "tristeza" por la coyuntura que atraviesa su país. "Este puede ser uno de los mayores desastres que ha conocido la Grecia moderna", dice. "Como pueblo merecemos mucho más que esto", defiende.

En su opinión, desde la llegada de Tsipras "la economía ha empeorado a pasos agigantados", ya que, a su juicio, "mientras que el gobierno negociaba dejaron de lado sus deberes domésticos y los resultados los vemos ahora con el corralito". "El referéndum es un órdago político", destaca.

Para él, los griegos han tomado la consulta como un 'sí' o un 'no' a Europa, por eso lo tiene claro: "votaría sí. Por supuesto. Sí a Europa". "Tenemos que probar como pueblo al resto del mundo que estamos preparados para todo tipo de sacrificios, para quedarnos en un club en un continente al que pertenecemos", sostiene, y concluye con un deseo: "que después de todo esto el pueblo griego mantenga la unidad".

Por su parte, Evangelia Merteki afirma que "la situación no es buena, está mal, pero aquí se está tergiversando un poco la realidad". Esta joven, que lleva siete años en Málaga, a donde llegó como Erasmus después de estudiar Contabilidad y Finanzas en Grecia, asegura que ha consultado la última propuesta de la Troika y que las condiciones que "intentan imponer" son "demasiado agresivas". Además, critica que se plantee la votación como salir o quedarse en el euro. "La gente va con miedo, porque cree que el referéndum es salir o no de Europa y no es verdad, otra cosa es si eso conduce a medio plazo a la salida del euro", explica.

"Estamos en una democracia y lo que queremos es que la gente opine", señala para decir que ve bien la convocatoria "aunque sea como último recurso". "Siento frustración, porque con las condiciones que nos quieren poner van a desmantelar el país", declara Evangelia, que además de trabajar como economista en la UMA coordinando proyectos, juega al voley playa a nivel de competición. Considera que "si al final sale que 'sí' las cosas van a ser todavía peores, porque los recortes que están proponiendo son inhumanos", por eso, asegura rotunda que votaría 'no'.

Hace apenas tres meses que Meletios Semertzidis y Prodromos Moydiwths dejaron atrás las calles de Atenas para dedicarse de lleno a los fogones en un restaurante griego de Marbella. Aunque con algo de escepticismo, no pueden evitar seguir con preocupación las noticias sobre su país. No les gusta hablar de política, pero aseguran que tras años de inestabilidad y recortes la sensación entre la ciudadanía es de hartazgo.

Tienen clara su posición ante el llamado referéndum: no. "No nos parecen unas condiciones justas, Europa necesita a Grecia", comenta Moydiwths. A nivel económico, señalan que han visto como año tras año los sueldos han ido bajando cada vez más hasta convertirse cada vez más en una situación insostenible. "Mi padre trabaja en una fábrica desde hace 25 años, son tres los que viven en casa con un sueldo de 750 euros al mes", cuenta Semertzidis. "Cada vez trabajas más horas y cobras menos y da igual los años de experiencia que tengas. La gente está muy enfadada", agrega.

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