La droga era introducida en la prisión en tarros de mostaza

  • Las tarjetas de telefonía móvil, con las que los presos realizaban llamadas desde el interior de la cárcel provincial, eran escondidas en cajas de palillos de dientes

Los implicados en la trama delictiva que supuestamente se había instaurado en la prisión provincial de Alhaurín de la Torre burlaban los servicios de seguridad introduciendo la droga en tarros de mostaza y las tarjetas de telefonía móvil, que utilizaban para comunicar con el exterior, eran ocultadas en cajas de palillos de dientes. Los agentes de la Guardia Civil arrestaron a dos trabajadores de la penitenciaria, registraron tres celdas y tienen identificados a los presos que formaban parte de la red. Los investigadores consideran que estas personas estaban vinculadas con un grupo de atracadores italianos que asaltaban a joyeros y representantes del sector y que se hicieron con un botín cercano al millón de euros.

Según informaron fuentes cercanas al caso, durante el registro que los agentes del Equipo contra el Crimen Organizado (ECO) de Málaga realizaron en la cárcel encontraron sustancias estupefacientes que habían sido introducidas escondidas en tarros de mostaza. Con este modus operandi burlaban a los perros de detección de droga.

Ocultas en cajas de palillos de dientes era cómo lograban meter las tarjetas de telefonía móvil. Las citadas fuentes explicaron que éstas eran utilizadas por algunos reclusos para dirigir sus actividades delictivas desde la prisión.

Los investigadores, que previamente habían detenido a un funcionario de la prisión por su presunta implicación en los hechos, y que después arrestaron a otro, registraron tres celdas, en una intervención en la que participaron cerca de una veintena de efectivos. Los reos que presuntamente estaban implicados están identificados, aunque por ahora no van a ser trasladados.

Las fuentes consultadas aclararon que el resto de trabajadores de la prisión desconocían la implicación de sus dos compañeros en la trama y destacaron la colaboración de éstos en su actuación. Los actos delictivos puestos al descubierto son el resultado de la confluencia de varias investigaciones que tenían por objetivo los funcionarios, los internos de la prisión y un grupo de atracadores italianos.

El Instituto Armado ofreció durante el fin de semana detalles de estos últimos. Seis fueron detenidos en distintos puntos de la provincia por su supuesta participación en 16 robos, principalmente a joyeros y representantes de joyas.

Obtenían información de sus objetivos con vigilancias con las que determinaban sus pautas diarias y así elaborar un plan de actuación. Una vez fijado el objetivo, decidían cómo, dónde y cuándo realizar el asalto, intentando en primera instancia acceder al interior de la vivienda donde podrían encontrarse las joyas o forzar el maletero del vehículo, normalmente blindado, donde el representante de joyería las transporta. En caso de no tener éxito en este primer intento, volvían a realizarle un seguimiento y en el punto del trayecto que consideraban más adecuado, les asaltaban con extrema violencia.

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