Miguel Sola, pedagogo

"La elección tiene mucho que ver con las ansias de agrupar al niño con sus iguales"

  • El pedagogo Miguel Sola considera que "estamos viviendo un momento de excesiva preocupación" a la hora de decantarse por un centro educativo y apuesta por confiar en el colegio público más cercano.

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-¿Qué importancia juega la elección del centro escolar para un niño de 3 años?

-Es importante, desde luego, lo que pasa es que estamos viviendo un momento de excesiva preocupación. Cuanto mayor es la capacidad de la familia de educar a sus hijos, menos importancia tiene la elección de centro. Es una paradoja aparente, porque quienes más se preocupan en elegir colegios son los que menos necesitarían hacerlo.

-Estamos entonces demasiado preocupados...

-Sí, y en general la escuela pública es más que solvente, tiene magníficos profesionales y puede afrontar la educación de los ciudadanos con total y absoluta garantía de éxito.

-Todavía existe el concepto de que el concertado o privado que cuenta con mejor fama es mejor que un público, ¿hay que desterrarlo ya?

-En general sí. Hay grandes colegios concertados y otros terroríficos y tenemos públicos excelentes y también terribles. Pero en la pública, la calidad media es muy buena y el profesorado tiene una formación que no siempre se puede garantizar en el docente de la concertada y la privada, ya que además de la titulación requerida, pasan por unos filtros que no son garantía de ser un buen profesional pero sí se ponen a prueba sus conocimientos.

-¿Cuáles serían los criterios que deberían prevalecer a la hora de elegir?

-Como criterio básico y fundamental, la escuela pública más cercana a mi casa. Eso evita tiempo de transporte, pérdida de horas de sueño y cansancio. Para un niño pequeño es fundamental el tiempo de ocio, el de descanso, el de juego y la alimentación. En la medida en la que el escolar tiene que levantarse antes para desplazarse en autobús y no puede comer en casa está perdiendo momentos de ocio, de sueño y se está alimentando peor. Si todo eso lo puede evitar mandándolo a la escuela pública más cercana, yo lo tengo clarísimo. Porque además tengo plena confianza en la calidad de esa enseñanza, sin discusión.

-Pero también los padres se dejan influir por el contexto social a la hora de decidir...

-Me parece razonable, porque todos estamos sometidos a las influencias sociales de nuestro contexto más cercano. Pero que sea razonable no significa que sea racional. Probablemente estoy aceptando creencias que no tienen un fundamento empírico claro. Es razonable que yo, sobre todo, si pertenezco a una clase media o elevada pretenda que mis hijos compartan el ambiente social al que yo pertenezco, pero eso no está directamente relacionado con la calidad de la educación que van a recibir en el colegio. Con mucha frecuencia el único argumento de los padres para llevar a los hijos a un colegio distinto del público más cercano es que mi hijo se mezcle con sus iguales y no con cualquiera y ese es un razonamiento social pero no educativo, porque eso no garantiza que la enseñanza que vayan a recibir sea de mayor calidad. Una buena colaboración entre la familia y la escuela es mejor garantía que un colegio por mucho nombre que tenga.

-Hay muchos padres que matriculan a sus hijos en colegios religiosos sin que comulguen con ese ideario, ¿qué piensa de eso?

-Es verdad que son los menos los que tienen creencias religiosas y toman la decisión en ese sentido. La principal motivación es la selección social. Pero el educarse en un colegio de ideario religioso que luego no se vive en casa no fomenta otra cosa que la percepción por parte del niño de la hipocresía social en la que vivimos. Yo creo que la mayor parte de los casos la elección de un colegio concertado tiene poco que ver con su ideario sea cual sea y mucho más que ver con su fama y con las ansias de agrupar a mi hijo con sus iguales.

-¿También ansias de promoción social?

-Efectivamente. Pero todos los estudios apuntan que la promoción social aunque existe no está garantizada por la escuela, sino que está más relacionada con el origen social que con la escuela a la que se asiste. Aunque algunos pueden pensar que es como jugar a la lotería, por qué no me va a tocar a mí.

-Muchos padres viven con verdadera frustración que sus hijos no puedan entrar en el primer colegio elegido...

-Yo creo que si aceptáramos que el colegio público más cercano le va a brindar la educación de la calidad que su hijo necesita dejarían de sufrir. Aunque comprendo la preocupación, sobre todo, porque consideran que su elección le va a proporcionar a su hijo mayores oportunidades y eso es lo que yo pongo en duda.

-Un punto importante que también valorarán otros es que su hijo no tenga que cambiar de centro a los 12 años.

-A mí el hecho de que el colegio sea sólo de Infantil y Primaria me parece una ventaja. Creo que es mucho más interesante que mi hijo esté durante unos años rodeado de grupos de edad muy semejante a la suya. Y luego el cambio de colegio a los 12 años no es una experiencia traumática, sino un rito de iniciación, de pronto se crece y se siente mayor y eso no me parece malo. En todo esto, hay mucho más de preocupación razonable de los padres que de condiciones objetivas que tengan que ver con la educación.

-En definitiva, ¿cree que pesan más las motivaciones no racionales para la elección de colegio?

-Por supuesto. Es un afán muy antiguo. Todos pensamos que nuestros hijos son buenos por naturaleza y que la mala influencia proviene de los demás y si puedo aislarlo y juntarlo con otros que creamos que ejerzan buena influencia pues mejor, pero partimos de esa premisa y ni mi hijo tiene que ser necesariamente bueno ni los demás una mala influencia potencial. Lo importante de la elección de centros debería ser el proyecto educativo real del centro y eso no se conoce leyendo folletos sino hablando con los maestros.

-¿Los padres temen a la diferencia?

-Sí. La elección de centros tiene que ver con la inmigración masiva de estos años atrás y la xenofobia que aún perdura. Es reflejo de tendencias y temores de los padres, nada relacionado con la capacidad real de educar del centro. Además, mezclarse con otros difícilmente perjudica. La diversidad es tremendamente enriquecedora.

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