sanidad

El enfermero que cura a niños con dibujos

  • Un trabajador del Materno usa su arte para relajar a los críos ingresados

'Neno Herrera' hace un dibujo a Rocío delante de su madre y su enfermera. 'Neno Herrera' hace un dibujo a Rocío delante de su madre y su enfermera.

'Neno Herrera' hace un dibujo a Rocío delante de su madre y su enfermera. / fotografías: javier albiñana

Tres trazos y de la hoja en blanco surge una mariposa. Otros trazos más y el dibujo está listo. Pero, lo más importante es que el niño ya está relajado. Un enfermero del Materno que también es profesor de dibujo e ilustrador, recurre a sus capacidades artísticas para ganarse la confianza de los pequeños a fin de que las inyecciones, las extracciones de sangre y la propia hospitalización sean más llevaderas.

"Esto le da un alegrón a los niños. Les viene de maravilla", opinaba Encarnación Cordero, abuela de Rocío, que a sus dos años muestra un desparpajo sorprendente. Cuando Neno Herrera -el nombre artístico de José Carlos González- llega a la habitación, la niña se muestra desconfiada. Pero rápidamente el dibujante saca sus colores y le pregunta qué quiere que le pinte. Ella le pide un gato. Y en tres segundos, como si fuera un mago, Neno ha cumplido su deseo.

Las ilustraciones facilitan su trabajo y distraen a los pacientes de la rutina hospitalaria

La iniciativa se llevó a cabo ayer por iniciativa del Materno dentro del Día Internacional del Niño Hospitalizado. Pero las enfermeras aclaran que eso es lo que hace siempre Neno, dibujarles para que sea más fácil aplicarles un tratamiento o para que se olviden de la rutina hospitalaria.

"Para mí los dibujos son un complemento. El arte me sirve de vínculo porque los niños no se esperan que un enfermero les haga un dibujo. Aprovecho el efecto terapéutico de un dibujo, lo utilizo como si fuera una medicina", explica el pintor. La enfermera responsable del área de Pediatría del hospital, María Ángeles García, está encantada con este enfermero-pintor. "Es un lujo tener una persona que comparte la profesión, pero que aporta un soporte diferente. Es enriquecedor para los niños. Y para los papás es positivo porque ven una faceta diferente de la asistencial", señala.

A los pacientes más mayorcitos, en vez de regalarles dibujos para que coloreen -como suele hacer con los más pequeños-, les enseña las nociones básicas para crear un personaje en pocos trazos. A Soraya, de 12 años, le explica que el dibujante siempre parte de figuras geométricas. Para demostrárselo hace dos óvalos que en apenas un segundo se convierten en los zapatos del personaje.

"Le ponemos el cuello vuelto porque hace frío", dice él. Y luego le pregunta a la paciente: "¿Lo hacemos enfadado o contento?". "Contento", responde Soraya. Medio círculo y la sonrisa está conseguida; la del dibujo y la de la niña. "No me esperaba esto un hospital", admite la pequeña que lleva 16 días ingresada.

Neno es profesor de pintura, ilustrador y enfermero. Desde el año 2006, trabaja en el Materno. "A un niño le vas a sacar sangre y si antes le haces un dibujo, cambia su actitud. Es menos agresivo", explica. A veces les hace la ilustración en una hoja y otras en la bolsa del suero. "Les dibujo un perro, una moto... Lo que me pidan. Los super héroes no son fáciles, pero si me los piden, también se los dibujo", comenta. Cuando se le pregunta si no pierde mucho tiempo haciendo las ilustraciones responde que no: "Un dibujo se hace en muy poco tiempo y le puedes dedicar ese tiempo porque es una terapia".

Mientras explica a Claudia, de 12 años, y a Naiara, de 8, cómo hacer que sobre la hoja en blanco rápidamente cobre vida un personaje, las niñas se quedan absortas. Las enfermeras también. Es asombroso verlo sacar gatos, perros, conejos o mariposas de sus lápices con muy pocos movimientos de su mano. La misma rapidez con que construye un vínculo con los niños que facilita su trabajo de enfermero. "A veces él distrae con sus dibujos a un niño, mientras otro lo pincha", cuenta su compañera Concepción Yáñez. Los enfermeros no tienen más remedio que dar pinchazos y hacer las pruebas que cada niño necesite. Pero con iniciativas como las de Neno y el Materno, se humaniza la asistencia y se ayuda a los pequeños a olvidar el mal trago de pasar por un hospital.

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