ejemplo de superación Una caída con 8 años truncó sus expectativas

Los escollos que salvó el coraje de Zule

  • Becaria en la Cátedra Unesco de Comunicación de la UMA, su ceguera no le impide desarrollar una vida normalizada · El pasado semestre realizó un estudio sobre la accesibilidad

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Suena el timbre en la residencia de estudiantes de la Universidad de Málaga y la perra guía Puky acompaña a Zule hasta la puerta. En su apartamento, ordenado y limpio, comienza el relato de una historia tremenda de superación y constancia. La vida le puso pruebas demasiado duras, pero esta melillense de origen bereber ha sabido superarlas con coraje. Su ceguera no le impide hoy hacer una vida normalizada. Es becaria en la Cátedra Unesco de Comunicación de la UMA y realiza el máster Cultura de paz, conflictos, educación y derechos humanos. El pasado semestre realizó un estudio sobre la accesibilidad de la universidad para discapacitados visuales.

Una caída truncó a los 8 años las expectativas de Zule Chaoui Manzuri. Se le manifestó una diabetes temprana y el ímpetu de la niñez y una información médica deficiente le hicieron cometer excesos que años después pagó muy caros. A los 19 años notó que se le nublaba la vista, "era como si tuviera un velo delante de los ojos", recuerda Zule. Tenía desprendimiento de retina a raíz de la diabetes. Cada 15 días durante casi dos años venía desde Melilla hasta Málaga para darse sesiones de láser que más que beneficiar, terminaron por provocarle hemorragias oculares que la llevaron de urgencia al quirófano.

"La poca vista que tenía se quedó en la mesa de operaciones", dice. Con 21 años se quedó totalmente ciega, pero ese golpe lo encajó con una naturalidad sorprendente. "Pensé en mi familia, en que no estaba sola, y simplemente lo acepté, pero lo que no sabía era que tan sólo se trataba del comienzo", apunta Zule. Tres meses después llegaron los fuertes dolores de cabeza y ojos y los vómitos continuos. Los riñones le estaban dejando de funcionar por la diabetes y entró en diálisis.

"Lo pasé fatal, me quedé en 33 kilos, vomitaba absolutamente todo, se me cerró el estómago y eso me provocó una úlcera, se me cayó el cabello y cada dos por tres me tenían que hospitalizar para alimentarme por vía intravenosa", relata y añade que la tuvieron que someter a varias operaciones en los ojos por glaucoma. Pero en todo este calvario Zule no se dejó vencer. Muy poco a poco comenzó a comer y a mejorar. En el año 2000 fue transplantada en el Hospital Carlos Haya de riñón y páncreas. Desaparecieron los dolores y la diabetes. Permaneció la ceguera pero para esta luchadora eso ya era lo de menos.

"Cuando mejoré me pregunté a mí misma qué quería hacer con mi vida y la respuesta fue estudiar", recuerda. Se afilió a la ONCE y comenzó a estudiar Secundaria de Adultos. Su hermana y sus amigos le grababan las lecciones en una grabadora y así estudiaba. Los exámenes, también orales. Ya en Málaga hizo el acceso a la universidad para mayores de 25 años y en septiembre del año pasado se diplomó en Educación Social. "En la UMA cogí el manejo del ordenador, la necesidad te obliga a aprender rápido", afirma. "Todo lo que me ha ocurrido es una enseñanza muy grande, lo importante es asimilar lo que te pasa y seguir avanzando, sólo quiero estudiar, realizarme, perseguir pequeñas metas en el día a día", explica mientras que Puky se echa en su espacio propio. Esta mujer vitalista y positiva estuvo esperando siete años un perro guía que la ONCE le denegó dos veces. "Finalmente tengo a Puky y es lo importante", asegura porque su guía es también la que le ayuda a superar cualquier obstáculo. Después de comprobar la falta de accesibilidad para personas ciegas que aún tienen algunos edificios de Teatinos en los que "no hay ni un solo cartel en braille" ahora está preparando un libro de biografías con alumnos y ex alumnos invidentes.

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