¿Cómo será la escuela en 2030?

Hace apenas dos décadas, casi nadie conocía la existencia de internet! Y sin embargo, la mayoría de las aulas escolares parecen ajenas a estos cambios. Una pizarra, unos pupitres y una mesa para el profesor siguen siendo la tónica general; los estudiantes, continúan llevando sus libros de la casa al colegio cada día. Se espera de ellos que permanezcan atentos durante horas a un maestro que les transmitirá los conocimientos.

Pero ¿acaso los niños y niñas de ahora tienen los mismos rasgos que los de hace dos siglos? Es más, ¿se parecen los alumnos y alumnas de hoy a los de hace dos décadas? Es raro el bebé que no juguetea con un ipad, o el niño que no utiliza internet para aprenderse el nombre de sus dinosaurios favoritos. El conocimiento está al alcance de la mano, y la tecnología está integrada prácticamente en cada momento de nuestras vidas. ¿Tiene sentido entonces que las aulas permanezcan impasibles ante estos cambios? ¿Cómo se siente un adolescente, acostumbrado a la interactividad y la inmediatez, ante la pasividad que requiere sentarse durante horas a escuchar a otro ser humano hablar?

En Málaga ya contamos con un centro adaptado a las necesidades actuales de los estudiantes: MIT School, asesorado por CIDITAE (Centro de Investigación y Desarrollo de Innovaciones Tecnológicas Aplicadas en la Educación), es un colegio pionero que combina la sabiduría tradicional con el uso de las nuevas tecnologías. Lo hace, para empezar, alterando la fisonomía clásica de las aulas. De este modo, una pizarra digital sustituye a la de tiza, y ofrece al profesor la posibilidad de compartir y comentar todo tipo de materiales y trabajos realizados por expertos de todo el mundo, así como de utilizar una metodología más dinámica y atractiva para los alumnos.

Asimismo, las mochilas no se llenan de pesados libros que transportar, ya que su contenido se encuentra descargado en los tablets y ordenadores portátiles que los alumnos poseen en sus mesas. Los mismos les sirven, además, para utilizar software tan útil como Snappet, una aplicación que mejora en aproximadamente un 20% el rendimiento en Matemáticas y Lengua, y que este año ha sido premiada como 'Mejor Solución global' por el reputado Salón de Tecnología para la Enseñanza SIMO Educación.

Los padres y madres también se ven beneficiados de esta integración tecnológica gracias a la utilización de una plataforma digital que pueden consultar tanto en el ordenador como en el móvil.

Además, los alumnos y alumnas del colegio reciben clases de Robótica y Pre-ingeniería desde los cinco años, de modo que diseñan, construyen, programan y prueban robots reales y los utilizan para responder a los desafíos propuestos tanto por sus profesores como por los expertos de las competiciones de Robótica internacionales en las que el centro participa anualmente, y en las que suelen ocupar los primeros puestos. Asimismo, los estudiantes de MIT también forman parte cada año en el Scratch Day, un evento en el que niños y niñas de todo el mundo comparten proyectos y experiencias tecnológicas, además de en concursos como el que organiza Singularity University, la institución de mayor prestigio internacional dedicada a la investigación y desarrollo de nuevas tecnologías. Porque, según MIT School, el Colegio no ha de ser una institución que tan solo absorba e implemente el conocimiento del exterior: también ha de ser un generador de conocimiento y de ideas que después puedan integrarse en la sociedad, y ayudarla así a evolucionar.

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