La estilográfica sobrevive a la era digital

  • La histórica empresa M. Gandoy vende a clientes de EEUU o Kuwait

En pleno siglo XXI, cuando las nuevas tecnologías invaden la vida cotidiana, el tradicional arte de la escritura no solo sobrevive sino que gana adeptos cada vez más jóvenes, atraídos por el romanticismo de los trazados de la tinta sobre el papel: la cultura de la estilográfica.

Aún es posible encontrar lugares especializados para estas piezas y es que, en el corazón de la ciudad de Málaga, se ubica la empresa familiar Sanatorio Estilográfico M. Gandoy dedicada a la venta y reparación de plumas procedentes de todos los rincones del mundo desde 1948.

El dueño de la empresa y bisnieto del fundador, Francisco Gandoy, ha explicado que su bisabuelo empezó en el negocio con la comercialización de plumas usadas; unos años de posguerra en los que el producto "nuevo" estaba reservado a una minoría. Gandoy ha señalado que las estilográficas que se vendían en aquella época oscilaban entre las 60 y 200 pesetas, lo que suponía toda una "fortuna". Por ello, la mayoría de las personas llevaban sus piezas a reparar, como si fueran "joyas", para intentar alargar la vida de las mismas.

La artesanía de arreglar las plumas es un trabajo de precisión que apenas tiene un siglo de vida y que aún permanece activo en algunos lugares de España, entre los que destaca el Sanatorio Estilográfico como único en Andalucía.

El cuarto heredero del negocio ha declarado que él aprendió la técnica de reparación de forma autodidacta, mientras observaba a su abuelo sumergido en el pequeño taller, bajo la luz del penetrante foco y rodeado de decenas de herramientas.

Pese a que los colegios ya no obligan a los estudiantes a escribir con estilográfica (al inicio del curso escolar, se llegaban a hacer más de 300 reparaciones), está emergiendo un nuevo perfil, joven y que se decanta por escribir con pluma por "vocación propia", según el joven empresario.

Rodeado de más de 500 piezas de escritura de hasta 27 marcas diferentes, Gandoy dice que existen además coleccionistas de estilográficas que buscan lo "diferente" y que valoran cada una de las piezas, por su originalidad, su proceso de fabricación o los materiales con los que están fabricadas.

Añade que hay dos tipos de usuarios, aquellos que coleccionan ediciones limitadas y los que, por otro lado, no buscan un modelo concreto, sino que compran lo que sencillamente les gusta.

La empresa traspasa fronteras y cuenta con clientes del Reino Unido, Kuwait, Estados Unidos o Alemania, que, a través de su página web, compran las plumas estilográficas.

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