Con siete expropiaciones a las espaldas

  • Unos 250 vecinos de Santa Rosalía protestan contra el puerto seco proyectado por la Junta en la barriada

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Cristóbal Naranjo Vera. 53 años de edad, padre de tres hijos y esposo de María José del Águila. Datos que dibujan el perfil de una persona corriente, que dedica su quehacer diario a una granja de gallinas ponedoras… Pero Cristóbal, como otras decenas de vecinos del barrio de Santa Rosalía, tiene una historia que contar. Es el relato de alguien que carga sobre sus espaldas y la de su familia hasta seis expropiaciones de terrenos como consecuencia de los proyectos ejecutados en el entorno de esta barriada. Ahora, su rostro, se confunde con el de cientos de vecinos que marchan en la defensa de sus derechos y en la pugna de no ser objeto de una nueva expropiación.

"Me expropiaron dos veces por las obras del AVE, otras dos por la construcción de la autovía de Cártama y los terrenos que tengo fueron ocupados otras dos veces para la instalación de dos tuberías, una de gas y otra de petróleo". Es el testimonio en primera persona de alguien que divisó por primera vez las tierras de Santa Rosalía cuando apenas tenía 12 años. Y lo hizo de la mano de su padre, de quien recuerda cómo se vio obligado a abandonar el antiguo pueblo de Peñarrubia antes de que se empezase a construir el pantano de Guadalteba.

La amenaza que se cierne ahora sobre Cristóbal es la reserva logística que dibuja la Junta de Andalucía en el Plan de Ordenación Territorial (POT) de Málaga y su área metropolitana y que afecta a 290 hectáreas de este núcleo urbano. "A mi me quitarían unos 65.000 metros cuadrados", comenta, al tiempo que su esposa apostilla que la iniciativa afectaría de lleno a la granja de gallinas que poseen en la zona. "Los políticos nos engañan y nosotros tenemos que pagar el pato", lamenta María José.

Ambos vestían en la tarde de ayer las camisetas con las que este barrio simboliza desde hace meses su rechazo al proyecto de la Junta. "No al puerto seco", dice el mensaje impreso. Alrededor de 250 vecinos de Santa Rosalía protagonizaron una marcha a pie hasta la vecina barriada de Campanillas, con parada previa a las puertas del Parque Tecnológico de Andalucía (PTA), considerado como una joya de la modernidad de la capital de la Costa del Sol. La oposición a la propuesta es mayoritaria, por cuanto la alegación presentada al documento urbanístico aglutinó más de 4.000 firmas de apoyo.

Esta protesta, autorizada por la Subdelegación del Gobierno, es una de las primeras que el colectivo que concentra el sentir ciudadano de Santa Rosalía pretende llevar a cabo. Su representante, Pedro Naranjo, comentaba que se está viendo incluso la posibilidad de organizar una marcha a Sevilla, "hasta las puertas de la Consejería de Obras Públicas", un paso que no se dará hasta conocer la opinión de los vecinos.

"Soy uno de los propietarios que sería afectado por el proyecto. Pero además de por este motivo me opongo porque si se hace tendríamos el puerto seco por un lado y por el otro la central de ciclo combinado de Gas Natural. Al final, esto se convertirá en un gueto", declara Cristóbal Moriel. "A mí y mi familia nos echaron de Peñarrubia hace más de 30 años", sentencia.

Sus palabras las escucha de cerca con el rostro marcado por las arrugas el mismo Cristóbal Moriel, aunque con unos cuarenta años más en su ser. "Vine a Santa Rosalía con 40 años porque me echaron de Peñarrubia y ahora, a mi hijo, con 40 años, lo quieren echar de aquí". "Nos dieron por el culo entonces y nos quieren dar por el culo ahora", concluye. El sonido de sus palabras se confunde con el ruido de los silbatos y las bocinas, con las llamadas de atención de este barrio de Málaga.

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