Mi familia y otros animales

  • Una treintena de especies amenazadas tienen la posibilidad de garantizar su supervivencia en el zoo de Fuengirola, donde se reproducen en cautividad

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Son víctimas del insostenible desarrollo del planeta y apenas si quedan varios miles de ejemplares en todo el mundo. El parque zoológico de Fuengirola se ha convertido en el refugio de una treintena de especies seriamente amenazadas por culpa de la desaparición de sus hábitats naturales y en una de las pocas oportunidades que les quedan para garantizar su supervivencia. Allí han encontrado un lugar perfecto para poder vivir en familia ajenos a los peligros que acechan a su especie en el exterior.

Cuando uno se adentra en el recinto es fácil imaginarse cómo es la vida en la jungla tropical. Una fiel recreación de la selva que ha permitido la reproducción de algunas especies como el tigre de Sumatra, el leopardo de Sri Lanka o el hipopótamo pigmeo que están condenados a la extinción en sus lugares de origen.

Sólo el año pasado nacieron cerca de cien nuevas crías -trece de ellas en peligro de extinción- en este zoo, que ha conseguido romper con el tradicional concepto de exposición de animales enjaulados como fieras para mostrar el mundo animal tal y como es.

La última en nacer ha sido Noelia, una cría de chimpancé de apenas dos meses que no se separa ni un minuto de su madre, a la que hace tiernas carantoñas para llamar su atención. Es un nacimiento que sus cuidadores han celebrado por todo lo alto dada la avanzada edad de la madre y a que su reproducción no resulta nada fácil en cautividad.

La llegada al mundo de Jungla ha sido otro de los grandes logros del zoológico de Fuengirola. Es una hembra de tigre de Sumatra que nació el año pasado en el recinto, donde también viven sus padres Rocan y Asmara, y que recrea a la perfección las ruinas del templo de Angkor en el pleno bosque monzónico de Camboya. Tuvo un hermano hace dos años, el primero que nació en este parque, aunque ahora vive en un zoo de Japón. Sólo quedan 400 ejemplares de su especie en todo el mundo.

El leopardo de Sri Lanka también está seriamente amenazado y el pasado mes de mayo nació en Fuengirola una cría que resultó ser la primera en toda España. "Hace unos años nacieron otras dos pero no lograron sobrevivir", explica uno de los cuidadores.

Todo un éxito que el zoo de Fuengirola ha conseguido en colaboración con los 35 programas internacionales de reproducción de especies en peligro de extinción en los que participa desde que abrió sus puertas tras su importante transformación hace casi siete años.

El hipopótamo pigmeo está incluido en uno de ellos. Hace un año nació en el parque una cría que la semana pasada fue trasladada junto con su madre al nuevo zoo que se abrirá en Valencia el mes que viene. Recreará la sabana africana y será hasta nueve veces más grande que el de Fuengirola.

También en este parque vino al mundo el año pasado una cría de gibón de mejillas doradas. Las poblaciones de este primate, de un aspecto peculiar y propio del sudeste asiático, han disminuido durante las últimas décadas a causa de la caza y la pérdida de su hábitat. Pero Nancy y Chino, la pareja de gibones que vive en el parque malagueño, ya formaron una familia cuando nació su primer su hijo en cautividad hace varios años.

Más raro fue el nacimiento de Banggi en 2006, ya que el orangután de Borneo tiene una tasa de natalidad muy baja y una hembra no suele tener más de dos o tres crías en toda su vida. Fue uno de los nacimientos que los cuidadores recuerdan con más entusiasmo porque la deforestación que sufren sus zonas de origen ha hecho que hoy en día queden 8.000 ejemplares en Borneo y apenas 5.000 en la isla de Sumatra.

El secreto del éxito de la reproducción de estas especies en cautividad no es otro, según cuentan, que en este zoológico "no se interviene en ningún momento en el proceso para que su desarrollo sea lo más natural posible".

Esta manera tan distinta de entender la vida de un zoo también les ha permitido indagar en el modo de vida de especies de las que hasta ahora se desconocía prácticamente todo. Un ejemplo es el falso gavial malayo, un tipo de cocodrilo del que apenas se tenían datos y que los cuidadores de este parque consiguieron filmar mientras una pareja copulaba para estudiar su forma de reproducción.

Fruto de estas investigaciones nació hace más de dos años una cría y otra vez el zoo de Fuengirola fue el primero de Europa que conseguía la reproducción de esta especie en cautividad.

Pero para que todo funcione la maquinaria tiene que estar siempre engrasada y nada puede fallar, sobre todo, la comida. Para alimentar a los 1.400 animales del zoo se necesitan a diario casi cien kilos carne, verduras y frutas.

Andrés Cascalho es el cocinero encargado de que cada uno reciba dos veces al día su plato de comida. Todo está estudiado al detalle. Pollo y ternera para los felinos, fruta y verdura para los primates, pescado para las nutrias e insectos para las aves. "Lo pesamos todo para que no engorden demasiado ni tampoco se queden con hambre", explica.

Desde que amanece la cocina del zoo tiene una actividad frenética. Cada animal sigue una dieta específica rica en vitaminas, calcio y proteínas. Aunque también hay que atender los gustos más sibaritas de especies como el gorila que prefiere la col y la lombarda hervida a la natural.

También reciben sesiones de enriquecimiento para estimularlos y que no se vuelvan pasivos, y cada día sus cuidadores se encargan de que su refugio esté en las mejores condiciones.

En esta selva artificial, los animales han encontrado su verdadero hogar.

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