Una familia en graves apuros

  • Javier Ramírez y Silvia Méndez tienen cinco hijos menores a su cargo, están en el desempleo y solo ingresan 426 euros de una ayuda del Gobierno · Mañana les van a desahuciar de su piso de alquiler

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A Javier Ramírez se le quiebra la voz cuando empieza a hablar de sus problemas. No es para menos. Tiene 50 años, lleva cerca de cuatro en el paro, sufre una minusvalía que le impide, según él, trabajar, su mujer tampoco tiene empleo, tiene cinco hijos en edad escolar y mañana le van a desahuciar del piso de alquiler en el que vive junto a su familia porque lleva un año sin pagar la renta.

Ramírez explica que viven gracias a los 426 euros de ayuda por ser parado mayor de 45 años, una subvención que se le acaba en junio, y a la solidaridad de dos vecinas y algún que otro amigo. "Tenemos dos vecinas muy buenas que nos traen pan, embutidos o yogur y salimos adelante como podemos", señala.

Un diario le hizo un reportaje a esta familia hace unos años y, según afirma Ramírez, un donante anónimo le ha estado pagando el alquiler del inmueble durante dos años. La familia solo tenía que abonar la comunidad, porque el agua y la luz corrían a cargo del propietario. "Hace un año nos llamó un intermediario de esa persona, que no conocemos, y nos dijo que ya no podía seguir pagando el alquiler, por lo que desde ese tiempo no lo hemos pagado", explica el padre de familia, quien considera "normal" que el dueño de la casa haya pedido que lo desahucien. El precio del alquiler es de 575 euros mensuales, de forma que su deuda ya casi alcanza los 7.000 euros.

Ramírez está divorciado y tiene tres hijos. Su esposa, Silvia Méndez, tiene 36 años y sumó dos hijos anteriores al nuevo matrimonio, por lo que ahora mantienen a cinco menores de 16, 12, 10, 9 y 5 años. "Los mayores lo están llevando fatal y los chicos aún no saben nada", reconoce Ramírez, quien lamenta que no recibe ningún apoyo de su familia.

Este ciudadano explica que ha trabajado en varias panaderías a lo largo de su vida, aunque sin asegurar. "No era lo que quería pero si no lo hacía yo, cogía otro el trabajo y me hacía falta el dinero", afirma. Ramírez destaca que tiene un problema en los tendones que le encoge los dedos y que, por tanto, no puede trabajar con las manos. "Me han dado una minusvalía del 18% pero no he pasado por un tribunal médico y espero que me den el 33% de minusvalía para poder trabajar en la ONCE o algo así", señala. Su mujer ha trabajado desde camarera hasta cuidando ancianos, aunque también sin asegurar. Ahora no tiene empleo y, aunque "ha echado currículos por todos sitios", no encuentra nada.

Ni que decir tiene que esta familia ha hecho un llamamiento general porque está desesperada. Mañana les desahucian y se ven en la calle con cinco menores a su cargo. Piden trabajo y alojamiento. Una historia dura en una época de crisis que parece no terminar nunca y que muestra cómo hay miles de malagueños que lo están pasando realmente mal.

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