Casi 4.000 familias tienen dificultades para afrontar gastos extras del cáncer

  • Un informe alerta de que el diagnóstico puede ser "un causante y/o agravante de riesgo socioeconómico para la subsistencia"

Al mazazo de un diagnóstico de cáncer a veces se suma luego un problema laboral y económico que, junto con la incertidumbre que genera la enfermedad, puede sacudir los cimientos de un hogar. Un informe de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) advierte que el diagnóstico puede ser "un causante y/o agravante de riesgo socioeconómico para la subsistencia de la persona y su familia".

De hecho, esta organización estimó ayer que casi 4.000 hogares de la provincia -exactamente 3.857- tienen serias dificultades para afrontar los gastos extras que supone una patología oncológica; como desplazamientos, cremas para hidratar la piel tras la radioterapia o pelucas por la caída del pelo después de la quimio. Hay personas que incluso entran en riesgo de exclusión social a causa de la enfermedad. En Andalucía, concretamente son 4.714 pacientes en situación de vulnerabilidad.

Según el estudio Impacto económico del cáncer en las familias en España, de las personas diagnosticadas con la patología que estaban en desempleo en 2017, el 65% eran mayores de 50 años "lo que puede suponer una dificultad añadida más a su búsqueda de empleo y éxito de la misma". De los parados con procesos oncológicos, el 56% no recibía ninguna prestación. "Esto significa que las familias con bajos o nulos ingresos se ven obligadas a decidir entre, por ejemplo, pagar las facturas o comprar medicinas", apunta el documento.

El informe también analiza la situación de los autónomos que durante su baja deben seguir cotizando a la Seguridad Social lo que merma sus ingresos al 60 ó 75% de lo cotizado. "Tiene que seguir manteniendo su negocio abierto y su cotización, sin disponer de ingresos por actividad laboral" más allá de unos 670 euros mensuales. A los trabajadores por cuenta propia les queda un ingreso neto mensual de 395 euros y deben afrontar gastos extras derivados de la enfermedad de alrededor de 300.

Y además de desempleados y autónomos, están los enfermos que tienen unas rentas inferiores al salario mínimo interprofesional, que deben subsistir con ingresos inferiores a 707,70 euros mensuales [SMI de 2017]. Una situación que afecta especialmente a las mujeres. El informe recoge el caso de una paciente con un ingreso mensual de 400 euros que debe hacer frente a 300 de gastos para paliar las secuelas de la enfermedad.

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