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El futuro está en el Big Data

  • La Térmica acoge hasta mañana el evento internacional J On The Beach que reune a unos cuarenta expertos de empresas de la talla de Google, Microsoft o Twitter

Los participantes pasan por los pasillos de La Térmica, donde se ubican los talleres y conferencias. Los participantes pasan por los pasillos de La Térmica, donde se ubican los talleres y conferencias.

Los participantes pasan por los pasillos de La Térmica, donde se ubican los talleres y conferencias. / i. R.

Hace unas semanas, la presidenta de Microsoft España afirmó tajante en unas jornadas que el Big Data es el nuevo petróleo. El concepto, de moda en el mundo informativo, alude a la gran cantidad de datos que escapan de la gestión y análisis convencional por superar los límites y capacidades de las herramientas de software habitualmente utilizadas para su captura, gestión y procesamiento.

Cloud Computing, Internet de las Cosas (IoT), inteligencia artificial o ciberseguridad son algusno de los conceptos que más transcendencia tendrán en esta nueva era, que algunos ya tachan como la cuarta revolución industrial, y que más se escuchan estos días en La Térmica, donde se está celebrando el evento internacional sobre Big Data J On The Beach. La digitalización de nuestro día a día se está acelerando y tiene un componente común que marca su marcha: los datos.

Puede resultar dificil de comprender, pero es suficiente con mirar alrededor. Cada vez que instalamos una app en el móvil, nos registramos en una página web o accedemos a una red social, estamos dando datos, una moneda que no es dinero como tal pero sí un elemento con gran valor para las empresas que, al monotorizarlos, los convierte en una gran fuente de rentabilidad. A juicio de Kyle Kingsbury, investigador de seguridad informática, aún no se es consciente de la información que da ni el objetivo que cuando hace una búsqueda en Google. Tras dar sus consejos sobre la verificación de sistemas a los cientos de asistentes al evento, admite que es difícil delimitar hasta dónde nos condiciona este "reastreo", pero que, al mismo tiempo, es inevitable huir de él.

Manthan Dave, otro de los speakers de la jornada, piensa, en este sentido, que los usuarios tenemos el poder y la responsabilidad de usar las aplicaciones que queramos. Si no quieren que sepan sus opiniones, no las publiquen en Twitter; si no quieren que sepan dónde están, cuide la geolocalización de sus dispositivos, defiende.

El ingeniero de Software Principal de Capital One defiende que lo más controvertido del Big Data es la privacidad. La técnica facilita a las empresas cruzar millones de datos y, con ellos, establecer tendencias y predicciones,por lo que es fundamental que estas corporaciones sean responsables y actúen con transparencia. Kingsbury apela a la necesidad de una regulación sujeta a unos códigos éticos según el uso que se haga del Big Data. En su opinión, lo peligroso es que el poder de esos datos esté en manos de la política, como en EEUU. "Hay que gestionarlos mejor esas situaciones y hasta nosotros, como ingenieros, tenemos la responsabilidad ética de controlarlas", asegura. A pesar de todo, cree que se está progresando en seguridad y que el hecho de que haya más ordenadores y más sistemas, y a su vez más datos, hace que aumente el riesgo, pero también que mejore la forma de protegerlos.

En los pasillos de La Térmica, Sam y Gemma, dos estudiantes de la Universidad de Coventry, hablan de los beneficios de la conectividad y de la imposibilidad de salir del círculo. Gemma es una de las pocas chicas que se ven por el pasillo y cuenta que en Inglaterra las animan a entrar en este mundo. La facultad les ha pagado la estacia junto a 13 compañeros más para que se empapen de las últimas novedades del Big Data y tomen conciencia de la repercusión que puede tener. Sus intereses se centran en la recopilación de datos y en la gestión y transformación de estos en tendencias. Quieren estar preparados para lo que llega.

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