Un gigante silencioso

  • Cajamar se consolida como la primera caja rural española tras cerrar dos fusiones en menos de un año · Tiene un millar de oficinas y 5.300 empleados en toda España

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Lejos de la presión mediática y a salvo de las exigencias del Banco de España, la cooperativa de crédito Cajamar se ha convertido en un auténtico gigante en España que nada tiene que envidiar a otras entidades con mucha mayor presencia en los medios de comunicación. Sin prisa pero sin pausa, la caja nacida de la fusión de las cajas rurales de Málaga y Almería lleva un año más que activo y se ha fusionado con otras entidades consolidándola como la primera cooperativa de crédito y caja rural de España.

La última gran noticia saltó este mismo lunes cuando los consejos rectores de Cajamar y de Caja Campo (la segunda mayor caja rural de la Comunidad Valenciana) anunciaron su fusión definitiva dando lugar a una nueva entidad que tiene un volumen de negocio de 46.500 millones de euros. En mayo de 2009 Cajamar y Caja Campo se unieron a través de un Sistema Institucional de Protección (SIP) junto a Caja Rural de Casinos, Caixa Albalat, Caixapetrer, Caixa Turís y Caja Rural de Castellón. Ha sido tan exitosa la relación entre Cajamar y Caja Campo que ahora han decidido fusionarse directamente. Los consejos ya lo han aprobado y ya solo falta que den el visto bueno las asambleas generales de las dos entidades el próximo 9 de mayo. Desde Cajamar aseguraron que se mantendrá el número de oficinas y de empleados.

La actividad en los últimos meses ha sido frenética. El pasado 20 de diciembre Cajamar anunciaba la firma de la escritura de fusión con Caixa Rural de Balears, concluyendo un proceso que se inició el pasado 16 de julio con el acuerdo de los consejos rectores de las dos entidades, la aprobación de las asambleas el 19 de agosto y la bendición del Banco de España. El 14 de febrero culminó la integración operativa, organizativa y tecnológica de las 29 oficinas de la Rural Balears en la red comercial de Cajamar Caja Rural de forma que ya son solo una.

El 10 de marzo Cajamar abrió su primera oficina en Galicia (en La Coruña) y el 6 de abril el consejo rector de la Caja Rural de Castellón aprobó llevar la fusión con Cajamar a su asamblea de socios con el objetivo de poder entrar en el grupo en el segundo semestre de este año.

El Grupo Cooperativo Cajamar cuenta con 725.000 socios y 2,5 millones de clientes. Tiene el famoso core capital en el 12,68% -superior al 10% exigido por el Banco de España a las cajas tradicionales-, lo que le sitúa entre las cinco primeras entidades españolas. En 2010 incrementó un 3,3% su volumen de créditos concedidos hasta los 24.982 millones, mientras que los depósitos aumentaron un 6,9% hasta los 21.714 millones y los activos ya se elevan a 29.500 millones de euros. No obstante, lo más llamativo es que sin hacer apenas ruido Cajamar Caja Rural ya tiene un millar de oficinas y 5.300 trabajadores en 38 provincias y 14 comunidades autónomas.

Su idea es seguir creciendo mediante fusiones y por su propia actividad. De hecho, en Galicia prevén nuevas aperturas en Orense, Ferrol, Pontevedra, Vigo, Lugo o Santiago de Compostela este mismo año. "Somos conscientes de que, en el escenario actual, las organizaciones deben reorientar su actividad con nuevas formas y planteamientos, y deben dotarse de medios e instrumentos nuevos, adecuados al momento presente y a los retos futuros, teniendo como único objetivo el de servir de pulmón financiero tanto a las empresas y empresarios como a los ciudadanos particulares. Y en nuestro caso, como caja rural que somos, prestando una especial atención al sector agroalimentario y al medio rural", explicó el presidente de Cajamar, Antonio Pérez Lao, el pasado mes de diciembre tras anunciar su fusión con la caja balear. Un mensaje que está llevando a rajatabla y, por ahora, con éxito.

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