El gimnasio para la rehabilitación de infartados triplica su capacidad

  • Los rehabilitadores advierten que muchas mujeres no acuden porque priorizan sus obligaciones en casa

Antonio Pérez pedaleaba ayer sobre una bicicleta estática mientras controlaba cómo respondía su corazón. Con un infarto y nueve stent (dispositivo para abrir una obstrucción), ahora trata de aprender a llevar una vida saludable dentro de las limitaciones que le impone su patología. Lo hace en la Unidad de Rehabilitación Cardiaca del Hospital Clínico que ha triplicado su capacidad tras la obra acometida en el edificio, ya que de los 92 enfermos que atendía hasta ahora pasa a asistir a 272. Las instalaciones no están concebidas como un gimnasio permanente para enfermos cardiovasculares, sino como un espacio para que los pacientes infartados aprendan qué ejercicios pueden hacer dentro de su limitación física y cómo vigilar el funcionamiento de su corazón para realizarlos luego por su cuenta. La rehabilitación dura dos meses.

Ayer había nueve hombres y una mujer en rehabilitación cardiaca. Hay dos razones de este desequilibrio. La primera es que la mujer, de media, tiene los problemas cardiovasculares 10 años después que los hombres porque está más protegida por sus hormonas. La segunda es que ellas usan menos estos recursos. "La mujer prioriza sus obligaciones cotidianas. Cuida a los demás y se olvida de sí misma y eso hay que cambiarlo", dijo la jefa de Rehabilitación, Concepción Pérez.

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