"O haces cola desde las siete de la mañana o te quedas sin número"

No se trata del concierto de su grupo favorito. Ni del partido de fútbol más importante para su equipo. Sin embargo, son las cinco de la mañana y hacen cola frente a una ventanilla. Se trata de una pareja que espera a que la oficina del Servicio Andaluz de Empleo (SAE) de Fuengirola abra para coger uno de los primeros números. Saben que si llegan más tarde su número será demasiado alto y a los responsables de la oficina no les dará tiempo a atenderlos.

La situación se repite en las dependencias de empleo en la barriada de El Palo. Allí también madrugan. "O haces cola desde las siete de la mañana o te quedas sin número", explica Antonio. Él fue uno de los primeros en tener su turno (el 37) el pasado viernes para pedir las prestaciones. Pero hasta poco antes del mediodía no fue atendido. "Dejan de dar números a las once o así, porque al que viene a esa hora no pueden atenderlo ya", añade María, que también hizo cola desde casi las ocho de la mañana. Las oficinas abren a las nueve.

En la zona de Capuchinos, una gran cola rodea cada mañana hasta cerca de las diez las dependencias del SAE ubicadas en la calle Duque de Rivas. Ahí la cosa va rápida: "no se suele tardar más de 20 minutos desde que llegas hasta que coges tu número", asegura Alicia Corpas, una parada que el viernes esperaba junto a su novio, también sin empleo, a ser atendida. El problema viene después, "porque hasta que te atienden pueden pasar tres horas", añade. Así, es habitual que los demandantes de empleo cojan su número y luego vayan a desayunar, a hacer papeleo "o a cualquier otra cosa", dice esta pareja. "Hay veces que me han tenido esperando más de tres horas y esto no puede ser", cuenta María García, una joven que busca empleo "de lo que sea".

Otros muchos esperan por la zona leyendo un periódico o escuchando la radio en el interior de su vehículo. De hecho, la zona -al igual que los alrededores de prácticamente cualquier oficina del SAE- está atestada de coches con los intermitentes de emergencia activados sobre aceras o en doble fila.

Y, mientras, un empleado de la oficina se acerca hasta la cola para pedir a todos los que sólo vayan a sellar su paro que les den su papel para hacerlos todos a la vez. Así él se ahorra tiempo y ellos tienen que esperar menos también. "Pero al final todo se convierte en una especie de mercado, con turnos, gente mosqueada por la espera y una mala atención al público, porque los empleados no pueden con tanto trabajo", concluye Mati Guillén, portavoz de Comisiones Obreras en las oficinas del SAE.

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