Dos heridos tras derrumbarse parte del antiguo horno de la cementera

  • Los trabajadores manipulaban una pieza cuando cayó sobre ellos la capa de ladrillos que la recubría · Ambos fueron trasladados al Hospital Carlos Haya, aunque sus heridas no revestían gravedad

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Trabajaban en el desmantelamiento de una de las piezas del antiguo horno de la fábrica de cemento situada en la zona de La Araña de la capital cuando un bloque de ladrillos refractarios que la recubrían se desplomó sobre ellos. Dos trabajadores de la empresa Usabiaga, encargada de los trabajos, quedaron atrapados en el tercer piso de estas instalaciones, aunque ninguno resultó herido de gravedad.

Los dos empleados, de 61 y 41 años de edad respectivamente, pudieron salir por su propio pie de debajo de los escombros en los que habían quedado parcialmente sepultados.

"Uno de ellos incluso tuvo tiempo de coger un soplete y soldar una de las chapas del horno que habían caído sobre su compañero", contó a este periódico uno de los trabajadores de la compañía Financiera y Minera, del grupo Italcementi, a la que pertenece la fábrica.

Aun así, los bomberos subieron a rescatar a los dos trabajadores, que fueron bajados en camilla y trasladados hasta el hospital Carlos Haya de Málaga donde a última hora de ayer aún permanecían en observación en el servicio de Urgencias por las múltiples contusiones que habían sufrido a causa del derrumbe.

Fuentes del centro hospitalario aseguraron que ambos se encontraban estables y conscientes, y que previsiblemente permanecerían ingresados para ver su evolución.

El accidente ocurrió pasadas las 15:10 de la tarde e inmediatamente se trasladaron hasta el lugar varios coches de bomberos, Policía Nacional, Policía Local y ambulancias de los servicios de emergencia para atender a los heridos.

Es el segundo accidente laboral de gravedad que se produce en estas instalaciones desde que comenzó el proceso de modernización, en el que la compañía cementera tiene previsto invertir unos 84 millones de euros. En marzo de 2006 un obrero de origen chino que trabajaba en la instalación del nuevo horno de la fábrica, en el que participaron unos cien operarios, murió quemado mientras realizaba tareas de inspección y control de las soldaduras en el interior de un tubo metálico de gran envergadura.

La empresa Financiera y Minera emprendió este ambicioso plan de modernización hace tres años para adaptarse a las exigencias que marca el protocolo de Kioto sobre las emisiones a la atmósfera.

Para ello, se instaló un horno de última generación que sustituye a los dos que la empresa Usabiaga -la misma que desmontó la estructura del edificio Windsor del edificio de Madrid que resultó calcinado tras un aparatoso incendio- lleva desmontando desde el pasado mes de noviembre.

La compañía prevé eliminar con estas actuaciones la casi totalidad de las partículas de polvo que antes emitía la fábrica, además de reducir el consumo de energía y las emisiones de gases contaminantes.

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