Una hija llegada por sorpresa desde su propia ciudad

  • Juan y María fueron una de las 32 familias que recibieron una adopción nacional en 2009 · También habían abierto expediente en Etiopía, pero su hija vino desde Málaga

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Juan y María forman una joven pareja malagueña que, con el objetivo de cumplir su sueño de ser padres, comenzaron en 2006 los trámites para adoptar un hijo. Iniciaron el largo proceso mediante las dos vías, la nacional y la internacional. Sabían que la adopción en España era bastante complicada, por lo que también optaron por abrir expediente para Etiopía. Con paciencia emprendieron el papeleo sin saber que finalmente su propia ciudad le deparaba la gran sorpresa de su vida.

Como todos los adoptantes, iniciaron el periplo con el curso previo de formación, unas sesiones en grupo en las que "te lo dejan todo muy claro", dice Juan. Después vinieron la entrevistas con psicólogos y trabajadores sociales y la respectiva entrega de documentos. Siendo dos procesos que van por separado, "te piden cosas distintas", comenta Juan. "Para Etiopía, por ejemplo, nos han solicitado fotos de nuestras familias, del barrio en el que vivimos, de la casa y una carta de recomendación de dos amigos firmada ante notario", explica.

Tres años después del inicio de todo, en mayo de 2009, recibieron una llamada. "Nos comentaron que había una niña que necesitaba una familia", recuerda Juan. Y no estaba en Etiopía, sino en el Centro Básico de Acogida de Málaga. Esa misma semana, la pareja comenzó a visitar a la pequeña de tan sólo cuatro meses y medio de vida. "Durante unos días la sacábamos de paseo y pasábamos tiempo con ella para adaptarnos mutuamente, la llamada fue el lunes y el viernes ya la teníamos en casa", añade el joven. La acogida preadoptiva estuvo resuelta en seis meses como definitiva.

"Fue algo inesperado, como si nos hubiese tocado la lotería. En una semana tuvimos que montar su habitación, pero todos nos adaptamos muy bien a la nueva situación", subraya Juan. Para esta pareja, deseosa de ser padres, su hija colmó todas sus expectativas. "Ha sido un cambio de vida total pero tan deseado que ha resultado precioso, aunque, sinceramente, al principio nos quedáramos un poco descolocados".

A pesar de que podrían haber paralizado el expediente que tienen abierto para Etiopía, el matrimonio ha decidido seguir también la vía internacional, de la que no tienen noticia alguna a pesar de haber iniciado los trámites al mismo tiempo que para la nacional. Eso sí, con su hija se ahorraron viajes, traducciones de documentos, intermediarios y la burocracia de territorios extraños. "Fue comodísimo hacerlo todo en tu propia ciudad, lo mejor que nos podía pasar". Ahora, diez meses después solo quieren animar a otras personas en su situación a que lo intenten porque "a veces te llevas sorpresa y la espera no es tan larga".

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