"La historia dirá que de esta Málaga mestiza nació una nueva sociedad"

  • El historiador y militante del PSOE, que acaba de terminar un proyecto sobre la memoria histórica en Málaga, habla de la crisis surgida en su partido, para el que propone aunar juventud y veteranía

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Pide Fernando Arcas (Córdoba, 1953) hacer la entrevista en la Plaza de la Merced, junto al monolito de Torrijos. "Es la plaza con más significado de memoria histórica que tiene Málaga y la que más me gusta", dice. En el Café con libros y ante una hierbaluisa, este doctor en Historia Contemporánea y reputado militante del PSOE coge el pulso a su partido y revela las primeras conclusiones de sus últimos trabajos de investigación histórica en la provincia.

-Entró en contacto con el socialismo en la universidad y en una época, los 70, que hoy todos los que la vivieron recuerdan como apasionante.

-Hace poco supe que tenía la misma edad que Aznar, al que una vez preguntaron si había participado en la lucha contra el franquismo: él contestó que ese momento le pilló estudiando. Qué hombre más raro, pensé. En los años 70 estar sólo estudiando en la universidad era imposible. A mí siempre me ha interesado mucho la política y en la universidad enseguida entré en contacto con la izquierda clandestina.

-¿Esa pasión por la política la vivió en su familia?

-Mi familia era de derechas. Yo tuve una ruptura generacional porque empecé estudiando Ingeniería de Montes porque mi padre era ingeniero, pero no me gustaba y me cambié a Letras con un disgusto muy grande de mi padre. En política, mi ruptura fue una cuestión ética y humanista, de pensar que había que cambiar la sociedad.

-Ha desempeñado varios cargos en el PSOE. ¿Tiene el carné desde aquella época?

-Yo empecé militando en el Partido Andalucista de Andalucía (PSA) y eso me costó, cuando hice la mili, un proceso en el ejército, ya que me acusaron de pertenecer al Frente de Liberación de Andalucía, que entonces se temía que fuese un embrión de una ETA andaluza. Luego se resolvió bien porque vieron que aquello no era cierto. Luego encontré informes míos de la policía y me tuve que acoger al decreto de Amnistía para quitarme los antecedentes. Es una historia que no he contado nunca, pero lo pasé fatal, con mucho miedo. Era una época en la que te podía pasar cualquier cosa. La familia se volcó para ayudarme porque sabía que yo no era terrorista para nada. Yo entré en política por el andalucismo unido al socialismo, cuando le quitaron la s de socialista, me salí. Al PSOE me afilié en 1986.

-Y cuatro años después ya era delegado de Cultura, ¿cómo recuerda aquella época?

-Fue una experiencia fantástica. Recuerdo las dos grandes exposiciones que se hicieron en el Palacio del Obispo sobre Picasso (durante su mandato se consiguió el Palacio del Obispo como sala de exposiciones).

-¿Qué le parece la propuesta de la capitalidad cultural?

-Hace falta más impulso e implicar más a la sociedad. Falta también algo de dirección, pero me parece una gran idea. A Málaga le hace falta marcarse grandes eventos en torno a los cuales hacer cosas.

-Fue portavoz de la ejecutiva provincial y secretario general. ¿Cree que el PSOE malagueño ha perdido ahora peso en el regional?

-Sí, y en parte ha sido culpa nuestra por los enfrentamientos entre guerristas y renovadores y la pérdida por Carlos Sanjuán de la secretaría regional.

-¿Y de aquellos barros estos lodos? ¿Ha influido en la crisis surgida en el PSOE tras las elecciones municipales?

-No. Ahora he participado en decir que las cosas tenían que cambiar para mejorar la situación del socialismo malagueño y recuperar la Alcaldía de la ciudad. Pero ahora estamos en período electoral y hay que trabajar para ganar las elecciones autonómicas y nacionales.

-¿Le molestó salir en las fotos como parte del sector crítico?

-No, porque hay que ser consecuente con lo que se piensa. Es incómodo, porque hay relaciones de amistad, pero había que decir las cosas. La política no debe temerle a los medios, es una conquista que hay que mantener. La gente es madura como para saber que un partido es complejo como cualquier agrupación, que debe haber diferencias y que lo importante es resolverlas bien.

-¿Ha influido esta corriente en la salida de Marisa Bustinduy al Parlamento andaluz?

-Supongo que todo habrá influido. Marisa ha tomado una buena decisión con el nombramiento de Martín Delgado (director de campaña del PSOE). Es un gesto positivo, sobre todo mirando al futuro. Es buscar dentro del partido, que hay gente válida, y es lo que se ha echado en falta. Y combinar la veteranía con la juventud.

-¿Se refiere a salidas como la de Carlos Sanjuán o Asenjo?

-Hablo de Sanjuán, de Asenjo, Linde o Lola Sánchez ¿Dónde están? Me parece un despilfarro. Cómo se puede prescindir de una generación que no está jubilada, cuando el PP tiene un alcalde de esa generación y con mayorías absolutas.

-Como historiador ha investigado mucho sobre la Transición, que en Historia será casi como hacer periodismo...

-Ahora ya empieza a ser historia, es lo que se llama Historia del presente y tiene un punto de conexión clarísimo con el periodismo.

-Estudia ahora las sanciones económicas impuestas durante el franquismo. ¿Afectó a mucha gente en Málaga?

-Es un proyecto de la Junta de Andalucía sobre el tribunal de responsabilidades políticas. Se dedicaba a imponer penas económicas a los condenados del franquismo: incautación de bienes, propiedades, multas. Igual que en el nazismo. El otro día vi el expediente de la familia Pérez Texeira de Málaga, a la que expropiaron todas las tabernas de La Campana, su domicilio, todas las casas que tenían alquiladas y la fábrica de alcoholes que tenían en Valdepeñas, sólo por haber sido republicanos.

-Junto a su grupo de investigación también ha entrevistado y grabado a los malagueños que vivieron la Guerra Civil. ¿Qué le ha sorprendido de estos testimonios?

-Hemos hecho 200 entrevistas para un libro y un documental. Se trataba de contribuir a todo ese movimiento que hay de recuperación, más que de recuperación de restitución de la gente que sufrió la represión y a la que no se le había reconocido el sufrimiento. Los testimonios personales están cargados de sentimientos. Y eso sí que ha sido un descubrimiento. Lo positivo del movimiento de la memoria histórica es, que antes de morir, estas personas han podido expresar su dolor públicamente. Que han podido contarlo y nosotros escucharlo y salvarlo.

-Imparte clases (en Letras y Periodismo) desde hace casi tres décadas. ¿Cómo ha visto la evolución de los alumnos?

-Ha habido dos generaciones: una conservadora y desde hace unos años una muy progresista. En mi época, la universidad era progresista y politizada. Hoy hay otros compromisos sociales, solidarios, culturales. También son más universalistas, para ellos el hogar es el mundo. Esta generación es, sobre todo, viajera y muy democrática. La democracia no es ya una cuestión ética o ideológica, sino que se vive y se practica con más naturalidad. La evolución ha sido muy positiva.

-¿Pero ha notado esa pérdida de nivel educativo que se viene denunciando?

-No estoy de acuerdo. Tenemos una generación bien informada, con menos prejuicios, más abierta al mercado laboral y mejor preparada en idiomas.

-En las recientes elecciones al Rectorado de la Universidad sólo participó el 5 por ciento de los alumnos...

-Sí, y muchos de ellos votaron en blanco. Hubiera merecido la pena contar con al menos dos candidatos.

-Sólo se presentó la anterior rectora, Adelaida de la Calle, a la que usted no apoyó hace cuatro años.

-Creo que ha sido una buena rectora y que lo ha hecho bien y esta vez la he votado.

-Ha seguido las denuncias de enchufismo en la UNED. ¿Qué opina?

-Lo he seguido un poco sorprendido porque siempre me ha dado la sensación de que la UNED funcionaba bien. Es una universidad que tiene muy claro sus objetivos. Me ha sorprendido y espero que se aclare, pero no te puedo decir más porque no conozco la UNED por dentro, aunque yo dudo que haya enchufismo.

-Vive cerca de los Baños del Carmen. ¿Qué le parece el proyecto para el recinto?

-Un horror; quieren desgraciar el paseo marítimo con un puerto deportivo. Hay que cuidar el paisaje de Málaga y preservar la imagen de la bahía. Los Baños del Carmen se merecerían un concurso internacional de arquitectura.

-Como historiador, ¿qué cree que opinarían sus colegas dentro de 100 años de este período de la ciudad de Málaga?

-Una de las cosas que dirían de esta época, voy a hacer historia-ficción, es que fue el origen de un nuevo tipo de sociedad, caracterizada por la mezcla de culturas, religiones y razas. El mestizaje, sin duda, va a cambiar la ciudad y de ese mestizaje tiene que salir una cosa nueva.

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