Un hombre mata a su ex pareja en Mollina y luego se suicida

  • La mujer acudió al servicio de información pero no denunció Al parecer se produjo una discusión en el interior de la vivienda en presencia de su hija

Mollina se levantó ayer conmocionada por los hechos que habían tenido lugar durante la noche del martes, cuando un vecino, de 60 años de edad, presuntamente acababa con la vida de su ex pareja, Ana E., de 58 años de edad, en lo que parece ser un nuevo caso de violencia machista. Los hechos tuvieron lugar sobre las 22:00 en el número 13 de la calle del Barrio de Portugalejo, en cuyo interior encontraron los agentes de la Guardia Civil los cuerpos sin vida de ambos en el patio de la vivienda tras ser alertados por los vecinos, que acudieron al lugar ante los gritos de una joven, que identificaron como la hija del presunto homicida, afirmando que "aquí va a pasar algo malo".

Al parecer, según el relato de los vecinos, la joven volvió a entrar a la vivienda y entonces habría sido rociada por el padre con gas pimienta en los ojos, por lo que tuvo que abandonar precipitadamente la casa y ser atendida por los vecinos. Durante este tiempo, según el relato de los vecinos, se escucharon los gritos de una discusión que cesó de forma repentina.

Aunque las causas de la muerte están siendo investigadas por la Guardia Civil, las primeras hipótesis apuntan a que la muerte de la mujer se habría producido con un arma blanca y el hombre se habría quitado la vida posteriormente. Un planteamiento que el alcalde del municipio, Eugenio Sevillano, también confirmó que era la principal línea de investigación que se estaba siguiendo. De hecho, fuentes próximas a la investigación han confirmado que tras la realización de la autopsia por parte de los forenses del Instituto de Medicina Legal se ha podido constatar que los dos cuerpos presentaban heridas de arma blanca en diferentes partes del cuerpo, entre ellas el cuello.

Ambos habrían mantenido una relación con continuas idas y venidas, en la que se habría producido un asesoramiento a la mujer sobre los casos de malos tratos y las vías de denuncia, aunque según aseguró el regidor, en ningún momento habría llegado a formalizar denuncia contra su pareja, a pesar de que algunos familiares habrían intentado que lo hiciera. En este sentido, la versión de los vecinos apunta también a una difícil relación, con discusiones más o menos frecuentes, y en la que también confirman que ella nunca había querido formalizar una denuncia por posibles malos tratos.

En concreto, el hermano de la víctima, Antonio Escobar, explicó que había denunciado al presunto agresor en dos ocasiones, aunque su hermana nunca había querido ratificar la denuncia por "lástima" y porque no quería que fueran a detenerle. Algunos conocidos temían que pudiese terminar ocurriendo algún episodio desagradable entre ambos, aunque pocos creían que pudiese llegar al extremo de producirse una muerte. "Era un buen muchacho", decía una vecina que no terminaba de creerse lo ocurrido y aseguraba que llevaba sin dormir desde que los gritos de la joven también la alertaron.

Antonio Escobar aseguraba que la familia se encuentra "rota de dolor", al tiempo que animaba a las personas que puedan vivir una situación de agresiones o acoso a que se atrevan a denunciar los hechos para evitar casos como el ocurrido con su hermana.

Mientras tanto, en el pueblo se busca una explicación a que la mujer fuese a visitar a su ex pareja, ya que se habría marchado a vivir al municipio Loja en el que estaba trabajando. No obstante, el pasado martes acudió a Mollina a visitar a unos familiares y se habría encontrado con expareja, que le habría invitado a ir a su casa.

Por su parte, el alcalde de Mollina, Eugenio Sevillano, aseguraba que "el pesar es enorme, somos un municipio pequeño y aquí nos conocemos todos, es un palo para la moral de los vecinos.

Los dos fallecidos eran viudos, con hijos de sus anteriores matrimonios, tras lo que habían iniciado una relación como pareja que no habría sido continuada, según indicó el propio regidor.

Mientras tanto, muchos mollinatos se preguntaban ayer qué podía haber llevado a la mujer a aceptar nuevamente el acudir a la vivienda del presunto homicida, de la que nunca más saldría con vida tras finalizar trágicamente una nueva discusión.

Así, son cinco las mujeres fallecidas por violencia de género en Andalucía después de los casos de Alcalá de Guadaira (Sevilla), en la pedanía Barranco de los Lobos de Sorbas (Almería) y Alhaurín de la Torre y Ronda. En España, el número de víctimas ascendería a 22.

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