El hombre del traje

LOS años posteriores a la Guerra Civil española, fueron unos años muy complicados en el puerto de Málaga. Pero, independientemente de las muchas historias dramáticas que se vivieron a pie de muelle por aquellos tiempos, lo que hoy les contaré, constituye una de esas curiosas historias en las que se mezcla la ficción con la realidad.

Se cuenta que durante los años que duró la Segunda Guerra Mundial, un espía embarcaba semanalmente en Málaga para viajar a Marruecos. De nacionalidad alemana, aunque también se hablaba de que era austriaco, este señor comenzó a hacerse popular por sus embarques en el melillero a principios de 1940. Navegando siempre en primera clase, la asiduidad de sus cortos viajes, hizo pensar a los portuarios malagueños que se trataba de un contrabandista de altura. Con un pequeño maletín como único equipaje, y siempre vestido de una forma inmaculada, este misterioso señor fue rápidamente apodado como "el hombre del traje".

Con el paso del tiempo, los corrillos portuarios malagueños fueron perdieron interés por los viajes semanales de este señor alemán, hasta que un día, alguien corrió la voz que en vez de ser contrabandista, "el hombre del traje" era un espía. Ante esta novedad, los comentarios traspasaron los límites portuarios, y lo que en un principio pareció ser sólo una comidilla, se convirtió en una noticia publicada en la prensa malagueña de la época.

Y aunque los viajes de "el hombre del traje" continuaron, la frecuencia semanal desapareció, lo mismo que aquel señor del que nunca más se supo.

Una historia que se podría completar con la de la joven rumana llegada a bordo de un buque de turistas en 1934. Otra historia de espías que les contaré otro día.

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