Málaga

72 horas de maniobras con la Legión

  • La X Bandera del Tercio Alejandro Farnesio, con apoyo de unidades especializadas de la Brigada de la Legión, desarrollan una simulación de una misión internacional en San Gregorio

Nusia y Recuria, dos países imaginarios, están en crisis por una pequeña región fronteriza llamada Evia en la que la población está dividida sobre a qué país pertenecer, lo que lleva a un conflicto que obliga a la ONU a pedir a la Unión Europea que intervenga para garantizar un referéndum con plenas garantías. Una misión que es encargada al European Union Battle Group, liderado por la X Bandera de la Legión, que tiene su base en Ronda; aunque la unidad cuenta con el apoyo de efectivos de artillería, comunicaciones, artillería antiaérea o zapadores de la Brigada de la Legión para completar su composición.

El despliegue es inmenso, casi mil efectivos llegan a la zona en conflicto con toneladas de material para enfrentarse a un terreno abrupto con caminos en malas condiciones y presencia de fuerzas enemigas que conocen perfectamente el territorio. A pesar de ello, la entrada en el país se produce con éxito y se logra controlar la región de Evia. No obstante, los hostigamientos de las fuerzas armadas enemigas no cesan hacia los efectivos españoles.

La misión llama la atención de la prensa y un reducido grupo de periodistas -en este caso simulado, quien escribe estas líneas- llega a la zona para cubrir el inmenso despliegue en el país. Tras una noche de espera en el puesto de mando se autoriza su entrada en la zona en conflicto, para lo que se dispone un equipo para su traslado. Iniciado el largo viaje, pronto aparece el primero de los controles militares desplegados que detiene el vehículo; después de interrogar a los ocupantes, reciben el visto bueno para continuar su viaje hacia la zona más volátil, una pequeña población en la que los legionarios han tomado posición a las afueras y de la que han ocupado algunas viviendas para controlar la zona.

No tardan en sonar los primeros disparos y rápidamente se produce la respuesta de los legionarios con fuego de fusilería y ametralladora que se despliegan en el perímetro, utilizando sus propios vehículos como protección. Los disparos proceden de una zona apartada de viviendas, a la que se envían varios vehículos blindados y tropas para neutralizar el ataque. Ante la gravedad de la situación también se decide pedir el apoyo de helicópteros de ataque. No tarda en aparecer en el horizonte la inconfundible figura de los dos Tigre que han sido también desplegados para esta misión. Tras un intenso intercambio de disparados los legionarios logran volver a controlar la situación.

El lugar no se considera el más adecuado para garantizar la estancia de los periodistas y se decide trasladarlos hacia una base avanzada, desde la que se envía una patrulla para su escolta por caminos que no son seguros. Los Tigre también se suman a la patrulla para proteger el convoy y vigilan desde las alturas las pequeñas colinas que bordean el camino. Su sola presencia es un fuerte componente disuasorio contra cualquier posible intento de ataque a la columna.

Ya en la base avanzada, compuesta por un terraplén de tierra como límite exterior, se ven cuatro puntos de vigilancia construidos con bloques de tierra y vigas de hormigón. El resto es un inmenso llano en el que están instaladas las tiendas de campaña y un pequeño puesto de mando que cuenta con un pequeño búnker también construido a base de bloques de tierra y vigas de hormigón.

Tampoco tardan en llegan nuevos ataques. Varios vehículos se dirigen a gran velocidad hacia las instalaciones y abren fuego contra la puerta de entrada. Los efectivos desplegados en funciones de vigilancia responden al ataque mientras el resto de sus compañeros corren rápidamente para apoyarlos. Las dudas persisten sobre la presencia de más efectivos enemigos en una colina cercana, aunque finalmente se descarta.

Vuelve la calma y con el silencio retorna la tranquilidad. Varias horas sin ataques dejan una calma tensa, mientras las patrullas que se encargan de garantizar la circulación en los caminos y puntos estratégicos entran y salen de la base.

Un grupo de zapadores recibe una llamada para dirigirse hacia una zona con posible presencia de explosivos enterrados en el terreno, lo que en terminología militar se conoce como IED. Dos vehículos blindados del tipo BMR se dirigen al punto requerido, despliegan un cordón de seguridad y dan protección al compañero que porta su equipo de detección. Una aguja y un brocha para localizar y limpiar el terreno son elementos muy simples, pero esenciales para estos militares que parecen estar tocados por un gen especial que les da un tranquilidad increíble y un pulso de acero para enfrentarse a una situación tan compleja. Terminada la exploración, toca recorrer los estrechos, pendientes y serpenteantes caminos para seguir garantizando que están abiertos y despejados de posibles IED. La rutina se repite una y otra vez. "Es nuestro día a día", explican.

Tras una tarde tranquila, en la que nos dan a conocer detalles sobre el funcionamiento de los cañones autopropulsados 155 que defienden la base, la charla con los legionarios deriva ya en asuntos alejados de la vida militar y toca el regreso al campamento base, justo antes de que se sirva la cena. Mientras, en el silencio de la noche, se escuchan perfectamente los hostigamientos que siguen sufriendo los legionarios. Las ráfagas de disparos se intercalan con la noche.

Antes de ir a dormir nos advierten de que tocará madrugar. Nos citan a las 3:30 ante el puesto de mando. Allí, con pocas horas de sueño, el coronel Armada, al frente del operativo sobre el terreno, explica que van a trasladar el puesto de mando a una zona más próxima al teatro de operaciones, ya que está en marcha la denominada operación Neo para sacar del país a ciudadanos de la Unión Europea y sus familias. Para ello se cuenta con un despliegue especial junto a un aeropuerto.

La noche se convierte en el mejor de los aliados para realizar el cambio de posición. Luces de guerra en los vehículos y cámaras de visión nocturna, mientras entre los tenientes al mando del operativo se nota la carga de responsabilidad, ya que cualquier aspecto que quede fuera de control o un imprevisto, como un problema con un vehículo, pueda dar al traste con la operación. Mientras, el inglés resuena por las radios, es una misión internacional con presencia de tropas portuguesas y es la lengua oficial.

Antes de que las primeras luces del día lleguen el operativo está completado y el puesto de mando comienza a funcionar, mientras los primeros refugiados van llegando al centro de control y evacuación. Un proceso que no se salva de un nuevo ataque de las tropas rebeldes, que tras saltarse un puesto de control abren fuego. La respuesta es inmediata y los legionarios responden con toda su capacidad de fuego disponible para neutralizar el ataque. Los helicópteros Tigre, capaces de volar a cualquier hora, también acuden como refuerzo. Finalmente, el ataque es neutralizado y se logra culminar el proceso de evacuación.

En ese momento el coronel Armada ordena preparar todo el dispositivo para trasladarse a uno de los puntos que sigue contando con escaramuzas con tropas de Recuria. Al convoy se suman nuevos mandos que han llegado a la zona para comprobar el operativo, los Tigres nuevamente aportan protección. Llegados al punto de destino, las tropas de Recuria insisten en atacar con vehículos Toas y ligeros; los legionarios se vuelven a desplegar para responder. El ataque llega desde varias posiciones. Los cañones 155 entran en acción para responder, junto al fuego de mortero y ametralladoras pesadas y ligeras. Los Tigre también acuden en apoyo de las tropas. Tras frenar el avance enemigo varios vehículos dotados con misiles contra carro salen a neutralizar a los atacantes hasta lograrlo.

Así concluye una misión ficticia desarrollada en el campo de maniobras de San Gregorio, el segundo de mayores dimensiones de Europa, pero que podría ser una misión real en cualquier momento, ya que la X Bandera del Tercio Alejandro Farnesio de la Legión, con base en Ronda, formará parte de estas unidades de reacción de la Unión Europea.

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