El hormigón y el color gris marcan el diseño de las estaciones del Metro

  • La imagen propuesta por la Junta, que aúna los modelos de Sevilla, Málaga y Granada, rompe con el modelo colorista inicialmente previsto· Obras Públicas destaca la funcionalidad de la propuesta

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La decisión de la Junta de Andalucía de unificar el diseño de las estaciones de Metro en Sevilla, Málaga y Granada va a modificar radicalmente la estampa que los viajeros del suburbano malagueño se encontrarán a partir del año 2011, fecha en la que se prevé empiece a funcionar el nuevo medio de transporte. De unos llamativos colores en las paradas y el predominio del vidrio en el interior de las mismas, de acuerdo con los bocetos de los arquitectos José Antonio Martínez Lapeña y Elías Torres, se pasará al gris y al hormigón como elementos principales.

Estas son al menos las premisas planteadas por el arquitecto contratado por la Consejería de Obras Públicas para conjuntar la forma y los materiales a emplear en las estaciones de los diversos ferrocarriles urbanos que se impulsan en la región y cuyos primeros efectos pueden verse en el proyecto sevillano. Las obras de la línea 1 de la ciudad hispalense son las que se encuentran en un estado más avanzado, ejecutándose ya incluso la fase de arquitectura de las estaciones.

En Málaga habrá que esperar algunos meses más para comprobar in situ el efecto de las nuevas propuestas. Sin embargo, fuentes de la Administración autonómica admitieron que se mantendrán las líneas genéricas del diseño de las paradas sevillanas. "No se trata de hacer en Málaga lo de Sevilla, sino de unificar las imágenes", señalaron las fuentes, que, sin embargo, precisaron que no se tratará de "un calco". El diseño de las paradas malagueñas no es el único que sufre variaciones sustanciales, puesto que los cambios alteran también las propuestas originales del Metro de Sevilla.

"Todas estas estaciones deben responder a un triple objetivo: seguridad, accesibilidad y funcionalidad", indicaron las fuentes. Características a las que responde el rediseño elaborado por el arquitecto Antonio González Cordón. La propuesta de este urbanista, responsable entre otros proyectos del estadio Manuel Ruiz de Lopera, apuesta por un revestimiento en las paredes interiores y exteriores de placas de viroc, un material habitual en el diseño de las tiendas de moda de Londres. Se trata de paneles con forma rectangular y superficie plana hechos de aglomerado de madera y hormigón que resisten el fuego, la humedad y los impactos, además de proporcionar cierto aislamiento acústico. En cuanto a la solería, el material elegido es el granito gris con brillo.

De acuerdo con estos detalles, que podrían sufrir algunas adecuaciones en Málaga, el color grisáceo va a dominar las estaciones del futuro Metro. No obstante, el director gerente de Ferrocarriles Andaluces, Teófilo Serrano, ya explicó hace unos días, tras una visita a las paradas del suburbano sevillano, que el efecto de las placas y la solería se suavizará a base de luz natural, que se colará por las cubiertas acristaladas que se prevé protejan los accesos de entrada, así como con luces indirectas.

Según esta información, el proyecto de la capital de la Costa del Sol tendrá como importante novedad la instalación de templetes de cristal y acero inoxidable sobre los huecos de escaleras exteriores, cuya principal función será evitar la entrada de agua de lluvia dentro de la estación sin restar iluminación. "Serán estaciones cálidas y con colores que den tranquilidad", dijo Serrano, en una afirmación que puede perfectamente extenderse al caso malagueño.

En este mismo sentido, las palabras de la consejera de Obras Públicas, Concepción Gutiérrez, remarcan el objetivo que se ha buscando con el cambio de posición de la Junta. A su juicio, se ha buscado un diseño especial y de calidad para que cuando el viajero entre a coger el Metro "se sienta seguro, ya que no hay recovecos, sino transparencias y espacios abiertos que no distraen; y que no haya ruidos, sino relax".

La propuesta de González Cordón difiere sustancialmente de la de Lapeña y Torres. Estos últimos, a los que la Junta adjudicó en 2003 el diseño interior de las estaciones de Málaga, apostaron por colocar cristal transparente en paredes y techos, iluminado con focos de dos colores distintos, al tiempo que proponían la instalación de ladrillos de vidrio de pavés, con el fin de dar a las paradas la claridad característica de la ciudad.

Pero las innovadoras propuestas de los diseñadores se toparon con el informe negativo del Cuerpo de Bomberos de Málaga. En sus apreciaciones, consideraban inadecuados los materiales planteados al no soportar adecuadamente los niveles necesarios en caso de incendio. Un motivo que obligó a los responsables del suburbano a variar parte de la forma e imagen.

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