Los hosteleros tienen problemas para cubrir plazas de camarero y cocinero

  • La llegada de peticiones de trabajo escasea y se recurre a mano de obra de ciudadanos extranjeros para cubrir las vacantes

  • Unas 2.000 personas trabajarán durante la Feria

La hostelería ha dejado de ser el sector refugio de la economía malagueña para convertirse en este último año en un empleo de paso, saturado y al que muchos jóvenes comienzan a dar la espalda. En la etapa más dura de la crisis, lograr un trabajo como camarero o cocinero era un objetivo al alcance de muchos en Málaga, aunque se tratara de empleos de baja remuneración y alta temporalidad. Hoy en día, los bares y restaurantes se quejan de la falta de personal preparado, de la cada vez menor afluencia de demandas de empleo en el sector, y de la necesidad de cubrir las vacantes con extranjeros.

"El profesional empieza a escasear, tenemos dificultades para encontrar cocineros y camareros y se han dado casos de falta de mano de obra", asegura el portavoz de la patronal hostelera, Mahos, José Simón, que no obstante asegura que los locales de la capital están preparados y al completo para dar servicio durante la Feria. Se calcula que durante las fiestas los bares y restaurantes emplearán a unas 2.000 personas en la ciudad.

Unas 3.000 personas se incorporaron antes del verano a la hostelería en la provincia

En esta línea coinciden también los sindicatos. Para el responsable de Hostelería de CCOO, Gonzalo Fuentes, el problema radica en las malas condiciones laborales, la alta precarización y temporalidad y los bajos salarios. "Los jóvenes se van cuando ven otras expectativas", dice.

La Seguridad Social tenía contabilizados a 30 de junio a 72.164 empleados en la hostelería dentro del régimen general, casi 3.000 personas más que el mes anterior y 22.000 trabajadores por encima de los que figuraban de alta en el sector a comienzos de año.

Un camarero en Málaga percibe un salario medio de 20.000 euros brutos al mes, lo que neto en nómina ronda los 1.000 euros. Pero de los 295.644 contratos registrados en el segundo trimestre de este año en la hostelería, un 97 por ciento fueron de carácter temporales y casi la mitad de todas las contrataciones realizadas el pasado año en el sector tuvieron una duración inferior a siete días, según el dirigente sindical.

Con un turismo al alza y las terrazas y barras de bares al completo, los empresarios no se explican porqué este año han visto llegar a sus negocios menos curriculum de jóvenes que deseaban unos ingresos extra mientras completaban estudios. "La hostelería no es un sector cómodo, cuesta trabajo encontrar a gente que le guste esta profesión, y además la construcción está remontando", asegura Simón. Pero además, admite que los empresarios se han vuelto más exigentes con el perfil de empleado que buscan en sus locales y se quejan de que el camarero profesional "empieza a escasear". Tampoco cree este empresario que la elevada temporalidad esté en la base de la poca demanda. "La norma general va en sentido contrario, y si antes había mucha economía sumergida en el sector, cada vez es menos habitual". La mayoría de los empleados, mantiene, están dados de alta y por jornada completa.

Las largas jornadas laborales, sobre todo en fechas señaladas o en verano, el trabajo en festivo y en fines de semana, ya no resulta atractivo para los jóvenes. Y ello repercute en la excesiva movilidad y baja cualificación de los trabajadores. "Quieren personal cualificado y formado, pero explotado", añade Fuentes, que se queja de que una zona como la Costa del Sol, con un turismo que sigue batiendo récords de visitantes, no esté cuidando un servicio como es el de sus restaurantes y hoteles. También la patronal de la restauración, que ha crecido un 7% este año en número de locales en la capital y vaticina un aumento de los ingresos este verano, está reclamando perfiles más profesionales. Algunas empresas ya realizan un esfuerzo extra en formación.

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