Los jueces ya imponen órdenes de alejamiento a menores agresores

  • Las chicas delincuentes son minoría, pero se equiparan a los chicos en las tasas de maltrato familiar, que sube un 50% · La distancia se dicta en los ámbitos familiar y educativo

Los jueces de Málaga han empezado a imponer órdenes de alejamiento a chicos y chicas menores de edad, que en un momento dado se han convertido en verdugos para sus víctimas. Agresores, acosadores o maltratadores con sus parejas, familiares y compañeros, los únicos ámbitos que han suscitado hasta la fecha este tipo de medida, según confirma la fiscal coordinadora de reforma de menores, Isabel Fernández Olmos.

Desde febrero de 2007, cuando entró en vigor la última reforma de la Ley del Menor que introduce la posibilidad de la prohibición de aproximación y comunicación con la víctima o su familia, hasta septiembre del mismo año, los jueces dictaron siete órdenes de alejamiento como medida cautelar y tres como resolución después de sentencia, según informan fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA).

Uno de los casos más recientes y de mayor repercusión mediática fue el caso de acoso escolar de dos adolescentes de 14 y 15 años a una compañera de 13 en Benamocarra, a la que pegaron una paliza e incendiaron la mochila. El juez de menores les impuso una orden de alejamiento y la Delegación Provincial de Educación tuvo que cambiarlas de instituto.

Jueces y fiscales cada vez están más preocupados por lo que ya se conoce como cyberbullying, con la difusión a través de internet de imágenes que difaman a sus compañeros.

Más reciente fue el caso de un menor de 17 años que fue detenido al quebrantar una orden de alejamiento de su ex novia. Una chica menor que ya había sido maltratada por su pareja, había denunciado y pedido una orden de alejamiento. Los organismos de igualdad de la ciudad ya lo han advertido: en los dos últimos años se han disparado las denuncias de chicas menores que han sido maltratadas por sus novios y éstas ya suponen el 10 por ciento del total de denunciantes.

Es, precisamente, el maltrato familiar el delito que más se ha intensificado entre los menores de edad, con un incremento del 50 por ciento. El pasado año 2007, hubo 237 delitos en el entorno doméstico, cuando un año antes apenas existían. Agresiones a los padres, a los abuelos o a los hermanos pequeños.

En este tipo de delito se da la paradoja de que las chicas casi se equiparan a los chicos en número de incidencias, cuando la participación femenina en las tasas globales de delincuencia de menores es ínfima. Según valora la fiscal, los chicos cometen un 85 por ciento de los delitos, pero en maltrato familiar la diferencia es de un 60 frente a un 40 por ciento. "Las niñas no roban, pero sí agreden", dice la coordinadora de la fiscalía. Especialmente, en la adolescencia. El año pasado el padre de una chica de 17 años solicitó el internamiento de su hija en un centro de reforma después de poner hasta tres denuncias contra ella. La decisión la tomó después de que una noche, la chica arrancara el pomo de la puerta y arramblara con todo lo que encontraba a su paso, a la vez que amenazaba de muerte a sus padres porque no le habían querido pagar un taxi.

Actualmente, los menores condenados por una agresión en el ámbito familiar son internados en un centro específico de la Delegación Provincial de Justicia en Rincón de la Victoria. En esta instalación hay profesionales formados en este tipo de comportamientos violentos que en muchas ocasiones consiguen ser eliminados.

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