Málaga

La importancia del autocontrol

  • El Ramadán es 'el mes de los meses' para los cerca de 30.000 musulmanes que residen en Málaga capital y que practican el ayuno y la abstinencia sexual mientras haya sol

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El ayuno o la abstinencia sexual son los conceptos que inmediatamente se nos vienen a la cabeza cuando escuchamos hablar sobre el Ramadán. Se da en el noveno mes lunar y es el mes sagrado para los musulmanes, que este año ha coincidido con los días más calurosos que ha vivido nuestra provincia. Unos 30.000 fieles están llamados a honrar a Alá en la capital malagueña, donde se concentra una de las mayores comunidades islámicas de Andalucía, según datos de la Asociación Amistad Pueblo Hispano-Árabe.

En el segundo día de sacrificio, los alrededores del Centro Cultural Andalusí, en calle Ingeniero de la Torre Acosta, se convierten en un hervidero de personas que aguardan al cobijo de cualquier sombra la hora de entrar en la Mezquita de Abajo para realizar la cuarta oración del día, alrededor de las 18:15. Son cinco citas en total las que deben cumplir los fieles. La última en torno a las 21:00 , momento en que rompen el ayuno con dátiles y agua para reponerse de un largo día sin ingerir alimento ni bebida alguna. En ocasiones también combaten la deshidratación con leche, que aporta muchos nutrientes tras la vigilia. "Es una conducta del Profeta, porque está demostrado que es la mejor forma de restablecerse tras el ayuno", asegura Mohamed Daoud, imán de la mezquita.

Pero no sólo es abstinencia el Ramadán, es más bien autocontrol. "Es el mes de los meses", indica Daoud. El periodo que Dios puso ahí para todos los musulmanes, con multitud de fines, "se trata de educación espiritual, pero aún va más allá, tiene beneficios sociales y también económicos porque el bienestar repercute en todos los ámbitos de la vida", asevera. La salud es también un punto importante sobre el que se sustenta este mes sagrado. "A través del ayuno no sólo se purifica el espíritu, sino también el cuerpo para curarlo de los posibles excesos que se puedan cometer el resto del año", afirma Daoud.

A pesar del esfuerzo que requiere, todos los creyentes esperan con ansias este mes del año porque "es el mes para confirmar nuestra relación con Dios y sentirnos más fuertes", explica el imán. Aunque no todos los fieles están obligados a llevar a cabo el Ramadán. Niños menores de 14 años, mujeres embarazadas y lactantes, ancianos, aquellos que se encuentran viajando o cualquier persona a la que le suponga un riesgo para su salud, están exentos de ayunar. La salud está por encima del Ramadán, asegura Daoud, "aunque una persona no esté dentro de los grupos anteriores, si éste se encuentra en un estado que no le es posible continuar con el Ramadán porque se le hace muy duro, Dios lo exime de seguir".

El imán se muestra satisfecho del nivel de integración de la comunidad islámica en Málaga. No obstante, a algunos les gustaría que hubiera más conocimiento sobre su cultura. Es el caso de Othmane Coundi, marroquí y residente en España desde hace diez años, que manifiesta que a veces hay confusiones "el Ramadán no es sólo ayuno, también es relacionarse en armonía, no criticar a nadie, no hablar mal a los demás...". Othmane vive con su novia española, que no hace Ramadán, pero asegura que eso no supone un problema porque "somos muy tolerantes".

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