"El incremento de causas por la morosidad fue brutal en 2009"

  • El magistrado ha visto cómo un partido relativamente pequeño como es el de Marbella ha investigado causas del tamaño de la operación Ballena Blanca

El magistrado Ángel Sánchez, titular del Juzgado de Primera Instancia número 5 de Marbella y juez decano del partido judicial de la localidad, es explícito en sus formas. En sus nueve años de carrera en Marbella, ha visto cómo un partido relativamente pequeño ha investigado causas realmente grandes, con el permiso de Málaga, como Ballena Blanca o cualquier otra macrooperación judicial.

-¿La saturación sigue siendo la tónica dominante en los juzgados de Marbella?

-Es diferente en los juzgados de Instrucción, Violencia de Género y Primera Instancia. En Instrucción, el volumen de entrada de casos se ajusta más o menos a los parámetros establecidos por el Consejo General del Poder Judicial. El problema en este caso no es tanto la cantidad sino la complejidad de los asuntos, algunos mediáticos y otros no. Ahora están bien: en la reciente inspección que han pasado se les ha felicitado a varios de ellos, ya que están bastante al día. Sí es cierto que el 1 y el 2 aparecen en la memoria del TSJA (Tribunal Superior de Justicia de Andalucía) como juzgados con problemas debido a las macrocausas: por esos son los únicos que mantienen jueces de refuerzo. Con respecto a Violencia de Género está magníficamente bien, en cuanto a causas, personal, etcétera. Los de Instancia, que éramos los más saturados (los más saturados, según el TSJA, en Andalucía, tras Almería). Eso se ha paliado gracias a la creación en los últimos cuatro años de tres juzgados, incluido el que se pondrá en marcha a finales de año. La saturación se ha paliado parcialmente: el año pasado llegamos a niveles inasumibles. De hecho, cada juzgado admitía entre 1950 y 2000 asuntos (2.600 si contamos las ejecuciones de sentencia), cuando el módulo de entrada máximo era de 720, un 170% más de la carga asumible. Ahora, el total de asuntos admitidos rondará los 2.400, 1.800 si excluimos las ejecuciones. Aún así hablamos del

-La creación de dos nuevos juzgados de Instancia, ¿en qué se ha notado?

-En que se ha evitado el colapso. Los nuevos órganos judiciales absorben el incremento de causas, ya que la litigiosidad sigue aumentado cada año. Estos nuevos juzgados evitan que se incremente el número de asuntos que entran por juzgado: el cómputo del partido judicial de Marbella sigue en aumento.

-¿Cuándo creció más?

-El año pasado, cuando la crisis tocó fondo. Nosotros la detectamos a finales de 2007. Los juzgados somos un termómetro, pasado un tiempo, de la situación económica. Cuando hay crisis, aquí se percibe al cabo de unos cuantos meses, que es cuando comienzan a entrar las reclamaciones judiciales. Durante 2009 el incremento de asuntos relacionados con la morosidad fue brutal: ejecuciones de hipotecas; de pólizas de crédito, tarjeta, leasing… Registramos un incremento en el partido judicial de monitorios de casi 1.500 (pasando de 4.536 en 2008 a 5.970 en 2009). Los casos de morosidad suponen más del 70% del total. Prácticamente tres de cada cuatro casos son de morosidad pura. Y luego están las ejecuciones. Por ejemplo, en el caso de las hipotecas, se ha multiplicado el número de hipotecas por cinco desde el año 2005. Y esto ha provocado que los juzgados de lo mercantil y lo social se hayan colapsado a causa de la crisis en Málaga, por los concursos y por los despidos. Estos dos juzgados y los de primera instancia son los que más han sufrido la crisis.

-¿Hacen falta nuevos juzgados?

-Dos o tres de Primera Instancia al menos, siendo realistas, y ajustándonos a la realidad presupuestaria y al ritmo burocrático. Si nos atenemos al ideal, serían el doble. Pero con dos o tres se conseguiría reducir y agilizar los plazos, sobre todo en materia de ejecución. Es esta materia lo que cuesta más terminar, ya que no depende exclusivamente de los órganos judiciales: si no hay bienes o dinero con los que hacer el pago, las deudas siguen generando escritos.

-¿Cómo va a afectar el nuevo Plan General de Urbanismo, y sus impugnaciones, a la vida judicial?

-Las impugnaciones directamente no afectarán, ya que esas se resuelven en instancias superiores, en los tribunales de lo Contencioso. Pero sí pueden afectar indirectamente: el hecho de que no haya un planeamiento vigente, estable, seguro y conocido, crea muchos litigios en relación con las compraventas. Precisamente, éstos han sido algunos de nuestros casos estrella en los últimos años, sobre todo con extranjeros que compraban o invertían en la Costa del Sol y pretendían la devolución del dinero, a veces porque la propiedad había perdido valor. En esos juicios suele plantearse si la licencia es ilegal o no. Pero tener un marco jurídico y urbanístico adaptado a esta época nos facilita mucho el trabajo.

-En el PGOU se establecía una nueva sede. Pero también se habló de un edificio 'puente' hasta la construcción de ese palacio.

-Hay una problemática compleja. Primero, porque el suelo donde irá el Palacio de Justicia está pendiente del desarrollo del suelo, terrenos que aún no son municipales. En cuanto al edificio puente, me consta que se ha estado buscando, por parte de la Delegación Provincial, un espacio donde se pudieran unificar todas las sedes judiciales: actualmente tenemos tres, y que dejan mucho que desear. Y los que se creen nuevos, ¿dónde irán, a otra cuarta sede? Los problemas en la dispersión no son sólo para jueces, secretarios o personal judicial: también para los propios letrados, procuradores y ciudadanos; por el movimiento del papel.

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