Los inspectores cortan el 40% de las bajas porque son injustificadas

  • Las patologías más comunes en la incapacidad temporal son la depresión, la ansiedad y los problemas osteomusculares · Los trastornos de adaptación son cada vez más frecuentes

Cobrar sin trabajar cuando se está enfermo es un derecho social conquistado después de siglos de lucha. Pero hay que estar realmente enfermo; de lo contrario, se restan recursos económicos a un sistema que no es un pozo sin fondo. Una decena de inspectores de la Delegación de Salud vela cada día por el uso adecuado de ese derecho. Y los datos reflejan que en el 40% de los casos, la baja no está justificada.

La conclusión se extrae de las cifras que maneja la Unidad Médica de Valoración de Incapacidades de la Delegación (UMVI). De las 176.387 bajas registradas el año pasado, la UMVI controló 22.080. Esta unidad sólo cita a aquellos pacientes de larga duración, ya que en el total de incapacidades temporales puede haber algunas que apenas duren unos días. De los más de 22.000 enfermos citados por la inspección, en tres de cada diez casos (30%) los inspectores procedieron a dar el alta. En otro 10%, la sola citación por la UMVI tuvo un efecto disuasorio y el paciente pidió el alta antes de que llegara el día de pasar el control.

"Fraude hay como en todas las prestaciones, pero nosotros no hablamos de fraude. Simplemente le damos de alta porque entendemos que no se justifica la baja", aclara el coordinador provincial de la UMVI, Antonio del Corral.

Las cifras indican un incremento de las bajas cortadas por los inspectores. Mientras en 2008 llegaron al 40%, en 2004 eran del 35%. Aunque también ha crecido el número de controles, al pasar de unos 16.700 en ese año a más de 22.000 en 2008. Los controles se hacen a petición de los médicos de cabecera, de las mutuas, de las empresas, de determinadas administraciones (como empleadoras) y del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS). Pero también se llevan a cabo de oficio, ya sea porque los inspectores solicitan a un médico información sobre sus pacientes de baja o porque se plantan de improviso en el domicilio social de un autónomo que sospechan que está trabajando.

No siempre las empresas llevan la razón en su afán porque el trabajador se incorpore a su puesto cuanto antes y en un 60% de los casos la incapacidad temporal (IT) continúa. "Sólo informamos si la baja procede o no procede, pero se mantiene la absoluta confidencialidad del diagnóstico", matiza Del Corral. Y es que la información que manejan es muy sensible ya que puede haber pacientes que estén de baja por un lumbago y otros por problemas con las drogas o porque tienen sida.

Para decidir, los inspectores mantienen una entrevista con el trabajador, lo exploran, ven sus informes y, si lo estiman necesario, le solicitan más pruebas diagnósticas. Estos funcionarios saben por experiencia que detrás de personas que se aferran a las bajas a veces hay problemas sociales, pero insisten en que su labor es vigilar que se haga el uso adecuado de ese derecho. "Nosotros actuamos conforme a criterios técnicos", apuntan. Por la naturaleza de su trabajo, también están expuestos a las agresiones. "No físicas, pero intimidaciones y ataques verbales, sí", precisa Del Corral.

La duración media de las bajas fue el año pasado de 51 días. En total, en 2008 se registraron 645.147 asegurados, de los cuales el 3% (19.997) estaba de baja al 31 de diciembre pasado. Si se toman en cuenta las bajas acumuladas -las 176.387- se podría colegir que el 27% de la población asegurada estuvo de baja a lo largo del año. Pero es una conclusión con matices, porque hay incapacidades temporales de días y otras que duran meses. Además, puede haber bajas reiteradas de una misma persona.

Los médicos de cabecera y la UMVI de la Delegación de Salud se encargan de controlar la baja durante los primeros doce meses. Desde el 1 de enero de 2008, el control a partir del año y hasta los 18 meses corresponde ya a los inspectores del INSS.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios