La joven que fue secuestrada en La Palmilla se retracta en el juicio

  • Hace dos años denunció que él la había encerrado y agredido durante días

Después de haber denunciado que su pareja la había encerrado y maltratado durante días, que la había amenazado con matar a la hija de ambos, después de que la Policía viera los latigazos que llevaba marcados en la espalda... ayer, ante el juez, dijo que se lo había inventado todo.

El Juzgado de lo Penal Número 7 de Málaga dejó ayer visto para sentencia el juicio contra Adrián C., un joven de 24 años, que hace dos mantuvo en vilo a toda La Palmilla tras atrincherarse durante varias horas con su hija de dos años en su casa y advertir a la Policía que mataría a la niña si su mujer no volvía con él.

Pese a que la presunta víctima dijo ayer que había mentido porque había tomado drogas, el fiscal le sigue imputando al joven cuatro delitos, tres de malos tratos y uno de amenazas. Cuando intervino como testigo el jefe de policía que organizó el dispositivo de rescate de la pequeña, Adrián C. tuvo que ser desalojado de la sala por sus continuas interrupciones. El policía se limitó a contar lo sucedido y a relatar las marcas que la joven tenía por todo el cuerpo en el momento de interponer la denuncia.

Los hechos ocurrieron el 24 de marzo de 2006. Ese día, sobre las seis y media de la mañana, la joven se presentó en la comisaría y denunció que su pareja la había tenido encerrada dos días y que le había propinado varias palizas con un cinturón. Contó que se había escapado, pero que no había podido llevarse a la niña.

La Policía organizó un dispositivo especial del Grupo Operativo de Respuesta (GOR) e intentó acceder a la vivienda. Los agentes negociaron la rendición del presunto maltratador durante toda la mañana y al final consiguieron irrumpir en la casa, detenerlo y salvar a la niña. Adrián tenía una orden de alejamiento. Ambos la vulneraron y ella tuvo que ser acogida en un piso protegido de la Junta, donde recibió apoyo psicológico... Para nada. Algunos cuentan que ayer llegaron al juicio cogidos de la mano, aunque otros niegan que hayan vuelto. Pero ella lo negó todo.

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