En línea, pero desconocida

  • Las sedes municipales siguen ofreciendo el servicio gratuito de wifi pero en algunas de ellas siguen sin enterarse de su funcionamiento pese al revuelo tras la multa de la CMT

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300.000 euros es la sanción que la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) le ha impuesto al Ayuntamiento de Málaga por prestar un servicio de acceso gratuito a internet vía wifi sin estar inscrito como operador. La noticia ha tenido cobertura a nivel nacional y ha generado un revuelo importante en la Casona del Parque. Ahora los responsables municipales estudian alternativas para recurrir la multa y poder mantener el servicio que prestan desde el verano de 2008. De lo contrario en dos semanas deberán suprimirlo. Aunque se trata de algo novedoso y atractivo aparentemente, ha tenido una escasa respuesta de los ciudadanos. Apenas medio millar usuarios han recurrido a él desde su puesta en marcha. Ayer seguía operativo pero llama la atención que pese al follón de los últimos días, algunos funcionarios aún no se enteran que donde trabajan (y atienden a los ciudadanos) se ofrece una conexión gratuita a internet para quien la requiera.

Como en las 12 pruebas de Astérix, la película de dibujos animados sobre el héroe galo, conseguir la clave y el usuario para conectarse a la Red Biznaga en la propia Casona del Parque es toda una odisea. Este periódico chequeó ayer si la wifi municipal seguía operativa después de la histórica sanción. Y funciona correctamente. Pero quizá el escaso número de usuarios deba buscarse en el servicio que algunos funcionarios ofrecen desde detrás de la ventanilla.

"¿A qué departamento se dirige?", cuestiona un policía local del control de seguridad del Ayuntamiento al periodista, que explica que sólo quiere navegar por el wifi municipal. Entre tres municipales distintos llegan a la conclusión de que el usuario debe ir al Centro Municipal de Informática en calle Gutemberg, en el entorno del Palacio Miramar. "Aunque creo que eso ya no funciona, lo ponen hoy [por ayer] los periódicos", subrayan.

En una de las pruebas de Astérix, el galo tuvo que dar decenas de vueltas de ventanilla en ventanilla para encontrar lo que buscaba, lo mismo que hubiese tenido que hacer cualquier ciudadano ante los consejos de estos funcionarios. Dentro del Ayuntamiento otra trabajadora dice que "no tengo conocimiento de que aquí se pueda hacer". Y manda al periodista a la sede del Instituto Municipal de Formación y Empleo, en calle Victoria. Un despropósito.

El periodista ya tenía conexión a la Red Biznaga, merced a una contraseña facilitada en la sede de la Fundación Picasso, donde los trabajadores acertaron a la primera. Sólo tuvieron que consultar si el servicio seguía operativo tras los últimos sucesos. Dentro de la Casona del Parque el usuario pudo conseguir también su contraseña en el área de Nuevas Tecnologías, donde un trabajador la facilitó de inmediato. Pero ante el desconocimiento el ciudadano se hubiese paseado por Málaga antes de conectarse a internet. Por ahora puede hacerse, pese a que muchos funcionarios no sepan cómo y aunque parece que el servicio tiene los días contados.

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