Cómo llegar a Silicon Valley desde el colegio de Campillos

  • Miguel Cabra, un alumno regular en la gran multinacional de las ideas

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Miguel Cabra dice que era un fracasado escolar. "Bueno, más bien el sistema fracasó conmigo". Ahora trabaja en IDEO y desde Silicon Valley rememora cómo tuvo que acabar el bachillerato y el Curso de Orientación Universitaria (COU) en el colegio de Campillos, a donde la familia lo envió en un último intento por meterlo en vereda. La vereda, en realidad, la encontró él mismo: estudió diseño industrial en Barcelona y al acabar, en 1998, hizo su currículum en vídeo, entonces una auténtica novedad, que mandó a IDEO, el gran laboratorio de ideas con sede en Silicon Valley (Estados Unidos), el corazón tecnológico del planeta. Sorpresa mayúscula: "¡Me llamaron para hacer prácticas y estuve seis meses en Boston!".

Volvió a Barcelona a trabajar hasta que, tres años después, IDEO abrió oficina en Munich y él pudo regresar a la gran multinacional de la innovación. Después pasó por las oficinas de Londres y hace dos meses recaló en la sede central, en Palo Alto, en California (Estados Unidos).

Miguel, de 31 años, exhibe la fascinación que siente por su trabajo: "Transformamos ideas en productos tangibles". Da igual que se trate de comida, envases, un secador de pelo con materiales inéditos, nuevos servicios para el techo de un hospital o un sistema que redondea al alza los pagos que se efectúan con tarjeta, pero que te guarda la diferencia en una cuenta de ahorro.

"Mi trabajo consiste en innovar, idear nuevos productos y servicios, con mucha libertad y aún cuando la mayoría de las veces no lleguen al mercado. Aquí nadie te dice lo que tienes que hacer, eres tú el que buscas tu propio hueco". En estas circunstancias volver "no es posible. Ni a Málaga ni a España porque nadie se dedica a nada similar. Si acaso, más adelante a Europa donde existen más oportunidades de carrera profesional". Y, además, hay argumentos salariales: "Un diseñador industrial en España cobra aproximadamente un tercio de mi sueldo".

El diseñador malagueño de IDEO aprecia una cierta relación entre el sistema educativo y el empresarial: "El alumno va a clase recibe información y la almacena, pero no la procesa. Después llega a la empresa y necesita un jefe que le diga qué tiene que hacer. A mí me ha costado muchos años quitarme eso, comprender que yo era el motor de mis propias ideas".

Entiende que para pasar de una cultura tradicional a otra innovadora la sociedad local necesita hacer "muchos pequeños cambios" legales (para crear empresas con mayor agilidad), empresariales (estructuras horizontales) y laborales (mayor flexibilidad en el empleo).

Para que Málaga Valley, el proyecto para replicar en Europa el modelo de Silicon Valley sea un éxito, reivindica que se pierda el miedo al error. "No hay que preguntarse tanto cómo hacer las cosas, sino hacerlas y después mejorarlas. Hay que ver el error como el preámbulo del éxito".

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