Cada malagueño gasta 50 litros menos de agua al día desde el inicio de la sequía

  • El control que se ha ejercido sobre los 800 grandes consumidores de Málaga y la prohibición de regar las zonas verdes con agua potable han sido las claves

La mayor concienciación de la población y el esfuerzo de la Empresa Municipal de Aguas de Málaga (Emasa) para hacer frente a la sequía ha permitido disminuir el consumo de agua de la capital en casi un 20% en sólo dos años. Cada malagueño ha pasado de consumir una media de 270 litros al día antes de que comenzara el periodo seco que arrastra la ciudad a no pasar de los 220 en la actualidad.

Todo un logro que el gerente de Emasa, José Luis Rodríguez, achaca a que se utiliza agua no potable para regar las zonas verdes y baldear las calles de la ciudad desde que entró en vigor el decreto de sequía en noviembre de 2005, pero especialmente al férreo control que se ha ejercido sobre los grandes consumidores en este tiempo.

El gasto de los 800 grandes consumidores que hay registrados en la capital es controlado por Emasa en tiempo real desde hace dos años gracias a los contadores electrónicos que tienen instalados y que permiten saber en todo momento el gasto de agua que realizan. Hospitales, centros comerciales, industrias, comunidades de propietarios y el Puerto concentran alrededor del 27% del gasto total de agua que se registra anualmente en Málaga, lo que "nos obliga a extremar la vigilancia", aseguró.

Con esta disminución del consumo de agua, la capital ha conseguido situarse por debajo incluso de los 230 litros por habitante y día que el decreto de sequía aprobado por la Junta de Andalucía fijaba como límite para los municipios de la provincia más afectados por la falta de lluvias.

De los casi 60,5 millones de metros cúbicos de agua que Emasa facturó durante 2005, se bajó el año pasado hasta los 51 millones de metros cúbicos, lo que equivale a un 20% menos, según los datos facilitados por Emasa a este periódico.

El descenso en el gasto de recursos ha sido progresivo desde que en la primavera de 2005 empezó a detectarse un preocupante déficit hídrico en los pantanos del Guadalhorce que abastecen a la capital. Así, si en el verano de ese año el consumo de agua llegó a superar en algunos casos los 2.000 litros por segundo en Málaga, en febrero de este año -último mes del que se tienen datos- esa cifra bajó hasta los 1.478 litros por segundo.

Una cantidad que, según el gerente de Emasa, es también inferior a los 1.600 litros por segundo de media que la ciudad necesita normalmente. De hecho, el volumen de agua que se consumió durante los pasados meses de diciembre, enero y febrero han sido los más bajos desde que se declaró la situación de excepcionalidad por la sequía hace ya casi tres años.

Aún así, habrá que esperar a los meses de mayor consumo que coinciden con la época estival para saber si se mantiene esta tendencia. De momento, en los dos primeros meses del año Emasa sostiene que se ha conseguido disminuir el gasto en un 3,23% con respecto al mismo periodo del año anterior.

La limitación de no poder consumir más de 230 litros por habitante y día, y de destinar el agua potable únicamente para el abastecimiento humano se mantendrá, al menos, hasta el próximo 1 de junio, fecha en la que el Comité de Gestión de la Sequía tendrá que volver a revisar la situación de los pantanos que abastecen a Málaga y a la comarca del Guadalhorce para dar por terminada esta situación.

Sin embargo, las escasas reservas que almacenan en estos momentos hacen pensar que las restricciones que marca el decreto se mantendrán hasta después del verano.

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