Málaga

Dos medallas para intentar hacer justicia

  • El decano del Colegio de Abogados y el cabo fallecido Diego Díaz, reconocidos

El Ministro de Justicia, Rafael Catalá, en el Colegio de Abogados. El Ministro de Justicia, Rafael Catalá, en el Colegio de Abogados.

El Ministro de Justicia, Rafael Catalá, en el Colegio de Abogados. / efe

El Colegio de Abogados se regaló ayer un baño de ovaciones con un testigo especial: el ministro de Justicia, Rafael Catalá. Por unas horas, se apartó de la algarada catalana y los últimos tropiezos terroristas que saltaron a última hora a la actualidad para apadrinar el reconocimiento que el ente colegiado le entregó a la Diputación provincial y otorgar, en nombre de su Ministerio, las cruces distinguidas de Primera Clase de San Raimundo de Peñafort al decano del Colegio, Francisco Javier Lara, y al cabo fallecido hace unas semanas en Gillena, Diego Díaz Díaz.

Los primeros pasos del ministro en la sede del Paseo de la Farola fueron para destapar la placa con la que el Colegio de Abogados inauguró un centro de formación. Y, tras ello, en una sala abarrotada llegaron los reconocimiento. El primero, la Medalla de Honor de la corporación colegial a la Diputación malagueña, un homenaje que pretende poner en valor los "proyectos y actividades sociales y humanitarios" que ésta ha puesto en marcha.

Las palabras del ministro fueron, en este punto, para elogiar la figura de su presidente: "No me cabe duda de que este honor tiene que ver con el liderazgo que Elías Bendodo inspira e imprime en la institución". Como ya lo hiciera en anteriores ocasiones, Catalá dijo del líder de los populares malagueños que "lleva ejerciendo lo que algunos llaman la nueva política muchos años" y que es un presidente que "enseña, inspira y arrastra a todos los que trabajan con él en el cumplimiento de los fines de la Diputación".

En su papel como ministro, Catalá recordó el papel de la Orden de la Cruz de San Raimundo de Peñafort, que "distingue los servicios prestados al Derecho y los méritos de quien los recibe en el mundo de la judicatura". "Su misión es honrar a quien la recibe pero en muchas ocasiones son los condecorados los que honran al Ministerio aceptándola", manifestó. En este sentido, dijo, "no hay mayor servicio que entregar la vida al cumplimiento del deber como lo hizo el cabo primero Diego Díaz". Catalá rememoró en su discurso la pieza publicada en este periódico La cartilla del guardia civil. "El guardia civil procurará que el que veía a su hijo arrastrado por la corriente de las aguas, lo crea a salvo. Y así cumplió Diego". El ministro entregó la Cruz a la hermana del fallecido, que visiblemente emocionada y agradecida se limitó a recordar la única vocación del cabo: "el servicio a su país, aunque tenía una pasión, la abogacía".

El cabo era licenciado en Derecho y estaba colegiado como no ejerciente en el Colegio de Abogados de Málaga. " Diego ha recibido multitud de reconocimiento y, hoy, los que fuimos sus compañeros, los abogados, le rendimos este homenaje, como una muestra más de afecto y respeto a su memoria", declaró Catalá. La segunda de las cruces fue para el propio decano del Colegio, Francisco Javier Lara, un "ejemplo extraordinario de nuestra profesión", en palabras del ministro. De él destacó el "carácter reivindicativo" y le aseguró que "no será la primera ni la última cruz que recibirá". Lara contestó halagado y fatuo: "El Ministerio solo concede este reconocimiento donde hay mérito. El mío es el de formar grandes equipos de trabajo. La recibo con sumo gusto la merecemos y la recojo en nombre de muchos que trabajan en la abogacía".

Sobre el Colegio, Catalá aseguró que tiene constancia de que "está al lado de la sociedad malagueña" y que "Málaga tiene a su Colegio como una parte muy importante de su tejido social". El ministro finalizó el acto animando a todos a continuar "prestando vuestro servicio, desde la profesión y los cargos que ejercéis, con el mismo compromiso y entrega con que lo hizo Diego".

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