Las medusas se quedan en Málaga

La situación de las medusas no parece mejorar en la Costa del Sol. El régimen de viento de levante sigue y seguirá predominando y con él los pequeños molestos pelágicos previsiblemente continuarán molestando a los bañistas que se acerquen estos días a las playas de la provincia.

La zona occidental, sobre todo, Marbella, Mijas y Torremolinos, es la que más está sufriendo la presencia de las medusas en las playas y que se está saldando con numerosas picaduras. En todos estos municipios se ha tenido que izar en la última semana en algún momento la bandera amarilla para advertir a los bañistas de que tomaran precauciones. En Estepona, incluso el pasado jueves se prohibió el baño por la posibilidad de que un gran enjambre avistado a poca distancia de la costa llegara hasta la orilla.

Aunque la presencia de medusas en las playas del litoral de la provincia ha sido más o menos continua desde mediados de junio, ha sido en la última semana cuando su presencia se ha intensificado. Jesús Bellido, biólogo del Aula del Mar y uno de los encargados de la gestión de la aplicación de móvil Infomedusas, explicó ayer que "hay una densidad alta de medusas, pero no enjambres" que se ven favorecidas por el viento de levante y las corrientes que las arrastran hasta las playas.

El verano de 2012 fue el último que hubo una presencia de medusas considerable en el litoral de la provincia. Fue como consecuencia de los problemas que causaron ese año entre los bañistas que la Diputación provincial de Málaga y el Aula del Mar pusieron en marcha un programa de información y prevención sobre estos pelágicos en las playas malagueñas, que debido a las incidencias de los últimos días ya cuenta con 17.000 usuarios debido al importante aumento de demanda de información que se ha producido desde la semana pasada.

El por qué unos veranos las medusas ocupan playas y atemorizan a bañistas y otros no es algo que se sepa a ciencia cierta. Pero si se cumple la teoría de que cuando la primavera es seca y cálida hay más riesgo de que proliferen, este año se cumple esa premisa. En base a esa hipótesis que se defiende en el mundo científico, si se producen pocas lluvias en los meses previos a la temporada estival la producción de plancton, es decir, los organismos diminutos que viven libremente en las aguas marinas entre los que se encuentran las medusas en su fase larvaria, se dispara dando lugar a una población superior de estas especies.

Pero la falta de lluvia incide también, según un estudio llevado a cabo por el Centro Oceanográfico de Málaga en el que también han participado científicos del CSIC y las universidades de Málaga y Vigo, en el hecho de que el agua del mar de Alborán esté más dulce los años que más llueve y nieva, ya que cuando se derrite esa nieve supone un aporte extra de agua dulce que hace que la barrera salina que separa el agua costera de la de alta de mar quedé más alejada de la costa. Eso implica que las medusas y su escasa capacidad de natación quedan limitadas a acercarse hasta la orilla dado que cuanta más agua dulce haya más lejos queda la barrera salina.

Actualmente, se da otra circunstancia que podría favorecer la proliferación de estos pelágicos este verano y es la alta temperatura que tiene el agua del mar en las playas de la provincia. Unos 27 grados, que el propio director del Centro Meteorológico de Málaga, José María Sánchez-Laulhé, reconoció que se trata de un valor "altísimo" si se compara con los 23 grados que hay en la zona del Estrecho y con los 20 ó 22 grados que normalmente tiene de temperatura el mar en esta época.

Pero además de los climáticos hay otros factores que podrían influir. El director del Centro Oceanográfico de Málaga, Jorge Baro, aseguró que la sobrepesca es uno de ellos, ya que las medusas "comparten la misma dieta" que algunas especies de peces. Eso implica que si se produce una proliferación de medusas "competirán con estas especies por la obtención de alimento afectando seriamente al crecimiento de sus poblaciones".

Por fortuna las especies más comunes en esta zona no son especialmente dañinas para las personas. La Pelagia noctiluca, la más habitual, se caracteriza por su pequeño tamaño y sí suelen desplazarse en enjambres. Es transparente y rosácea con manchas amarillas que por la noche le permite ser fosforescente, y tiene forma de seta. Su tamaño suele oscilar entre los cinco y siete centímetros y se puede encontrar desde un metro de profundidad.

Su mayor peligro radica en que presenta células urticantes conocidas como cnidocistos o nematocistos que usan para capturar a sus presas o como defensa. Estas células contienen una cápsula en cuyo interior hay un filamento enrollado donde alberga el veneno y que inyecta cuando contacta con la superficie de su presa.

Por eso, el biólogo del Aula del Mar recomendó a los bañistas tomar precauciones durante estos días si deciden dar un baño en la playa y advirtió que si hay izada una bandera amarilla se debe tener en cuenta que los baños deben ser cortos y cercanos a la orilla para evitar picaduras.

Pero si llegaran a producirse explicó que lo más conveniente es lavarse la zona con agua salada, nunca dulce, para retirar los tentáculos que pudieran haber quedado adheridos a la piel y acudir a un puesto de socorro por si se precisara otro tipo de atención.

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