El mejillón cebra llega a la planta de El Atabal

  • Los análisis realizados por Emasa confirman la presencia de larvas en la entrada, con el peligro de que obstruya las tuberías

Era previsible y definitivamente ha ocurrido. La imparable expansión del mejillón cebra, una especie invasora cuya presencia fue detectada el año pasado en los pantanos del Guadalhorce, ya ha llegado hasta la planta desalobradora de El Atabal de la que se abastece a toda la ciudad de Málaga.

Los testigos colocados por la Empresa Municipal de Aguas (Emasa) hace varios meses en varios puntos del canal que trae hasta la capital el agua de los embalses detectaron la semana pasada la presencia de larvas en las conducciones de entrada a la planta, lo que ha hecho saltar las alarmas ante el riesgo que puede acarrear por la obstrucción de rejillas y canalizaciones.

El Ayuntamiento de Málaga alertó de la situación a la Delegación provincial de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, encargada del control de esta especie invasora en los pantanos, y hoy está previsto la celebración de una reunión de urgencia entre técnicos de ambas administraciones para tomar medidas que impidan que el problema se agrave en las instalaciones de las que depende el abastecimiento de agua de la capital.

Emasa entregará una propuesta a la Junta de Andalucía para poner solución al problema y que consistiría en la colocación de una instalación con un sistema de dosificación de cloro en un punto del canal, a una media hora o tres cuarto de hora de recorrido del agua antes de la llegada a El Atabal para que dé tiempo a que eliminar las larvas en el camino.

La solución está, lo que queda por determinar es quién asumiría la inversión necesaria para instalar este sistema que está valorado en unos 50.000 euros más otros 100.000 euros anuales que costaría su mantenimiento.

Los análisis realizados por Emasa han revelado la presencia de larvas de mejillón cebra más abundantes cerca de la planta de Pilones, que actúa como depósito de El Atabal. En ésta, en cambio, la presencia de larvas es aún escasa pero se teme que se propague con facilidad si no se toman medidas urgentes.

No es que suponga un problema para la calidad del agua, pero sí para las canalizaciones que podrían verse obstruidas si son colonizadas de forma masiva por el mejillón. Los testigos, que consisten en una especie de red a la que se adhieren las larvas, para la recogida posterior de muestras fueron colocadas por Emasa en la zona de Paredones (debajo de la presa de La Encantada), en el sifón de Campanilla y en la tubería de entrada a la propia estación de El Atabal.

El control de estos testigos se hace cada dos semanas para seguir la evolución de esta plaga. Además, los técnicos de Emasa trabajan en encontrar una formulación perfecta jugando con distintas concentraciones de hipoclorito de sodio y sulfato de hierro para frenar al mejillón en la primera fase del tratamiento de agua por decantación en el caso de que consiguiera finalmente instalarse en la planta.

Ante su alarmante proliferación, la Junta puso en marcha hace unos meses una campaña para tratar de frenar su expansión en los embalses de Guadalteba, el Conde de Guadalhorce y Tajo de la Encantada. Así, se decidió la realización de análisis quincenales de las aguas de forma quincenal, la colocación de carteles informativos y la prohibición de navegar por estos pantanos. También se ha instalado un dispositivo de vigilancia con dos vehículos en los embalses del Guadalhorce dotados con una estación de limpieza móvil que se empleará en aquellos casos en que se encuentren usuarios que hayan entrado en contacto con el agua.

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