La mejor herencia de los veteranos

  • Sesenta universitarios de los últimos cursos orientan y enseñan a los nuevos a moverse en el mundo académico

Abandonar el instituto, un universo de puertas cerradas, asistencia obligatoria y partes a los padres para llegar a la universidad puede tener complicaciones para un alumno novel. Es posible que supere el primer cuatrimestre sin que el compañero del banco de atrás sepa su nombre. Probablemente concluya el curso sin que ningún profesor le conozca personalmente, salvo que sea un seguidor furibundo de las tutorías. La desconfianza, el desconocimiento y la inseguridad son, precisamente, tres de los frentes que ataca el Grupo de Orientación Universitaria (GOU), un proyecto piloto iniciado este curso por la Universidad de Málaga (UMA) en las titulaciones de Psicología, Pedagogía, Educación Social, Maestro de Primaria, Historia y Derecho.

La iniciativa consiste básicamente en designar a alumnos de los últimos cursos para que ejerzan de tutores de los nuevos. El objetivo último es reducir el fracaso académico y el abandono de los estudios. "Es como llegar a la universidad y tener allí a un hermano mayor que te da claves para saber cómo tienes que prepararte determinada asignatura o hacer un trabajo concreto", indica Lidia García Fernández, estudiante de quinto de Psicología y tutora de 20 alumnos de primero de su carrera. El vicerrector de Alumnos de la Universidad de Málaga, Juan Antonio Perles, explica que este plan piloto, creado a partir de un proyecto de innovación académica puesto en marcha con anterioridad en la Facultad de Psicología, se pretende extender el próximo curso al conjunto de la UMA con la intención final de incorporarlo a Andalucía Tech, el proyecto de campus de excelencia internacional que agrupa a las universidades de Málaga y Sevilla.

Cristina González, coordinadora del GOU, apunta que en el primer cuatrimestre 62 estudiantes veteranos han ejercido de tutores de 462 noveles. Primero se forma a los orientadores que reciben una serie de talleres que, posteriormente, imparten ellos mismos a los nuevos relativos al plan Bolonia, acceso a becas y servicios universitarios, elaboración de trabajos académicos, estudio y preparación de exámenes y hasta fórmulas para hablar en público. En compensación los orientadores reciben dos créditos.

Cada estudiante de los últimos cursos implicado en el proyecto ejerce de tutor de cerca de una veintena de noveles. El contacto entre unos y otros no se circunscribe exclusivamente a los talleres, sino que se extiende "al día a día. Es más frecuente que te aborden en la facultad, cuando te ven por los pasillos para preguntarte lo que les preocupa", aclara Lidia García. De acuerdo con su experiencia lo que más preocupa a los principiantes reside en todo lo que tiene que ver con las becas, cómo preparar los exámenes y cómo abordar a determinados profesores. "Nosotros les explicamos cómo tienen que estudiar, pero vamos más allá de la teoría de tener un buen ambiente, concentrarse o que no haya ruidos. También les decimos qué es lo importante de cada temario o qué tipos de preguntas pueden caer".

La coordinadora del GOU agrega que junto a las becas, trabajos y exámenes se ha detectado preocupación por el manejo de las herramientas del campus virtual de la UMA y el reconocimiento de créditos por actividades no académicas. El vicerrector Perles añade que el principal valor de este plan reside en que los consejos y orientaciones "los reciben de otros alumnos y así les resultan más creíbles".

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