La menor que mató a una amiga dice que se encontró el arma y fue un accidente

  • Los hechos ocurrieron en la medianoche del 5 de octubre de 2002, cuando la víctima se encontraba en el domicilio familiar de su amiga comiendo unos bocadillos y viendo una película de vídeo

La menor que mató a una amiga cuando presuntamente jugaba con un revólver ha asegurado hoy que fue un accidente y ha cambiado su primera versión al asegurar que encontró el arma por casualidad.

Esta declaración se ha producido hoy durante el juicio a su madre y a su compañero sentimental por homicidio imprudente y tenencia ilícita de armas.

En el transcurso de la vista oral, el fiscal ha mantenido su petición de ocho años y medio para la pareja -David S.G. y Bárbara D.- por ambos delitos, mientras que la acusación particular ha solicitado para ellos un total de 14 años.

La menor que efectuó el disparo, que ha estado ingresada en un centro de menores, ha cambiado ante el titular del juzgado de lo Penal número 4 de Málaga su primera declaración, en la que aseguró que conocía la existencia de la pistola y que sabía que estaba en el interior de una cómoda.

Sin embargo, hoy ha relatado que al bajar una persiana cedió el tambor, cogió una escalera para colocarlo y entonces descubrió en su interior la pistola, empezó a jugar con ella, la cargó y poco después oyó un disparo, tras lo cual su amiga se cayó hacia atrás.

La bala le atravesó el pulmón derecho, la aorta, la cava superior y el corazón, y le afectó también el hígado y el estómago, lo que le causó la muerte casi inmediatamente.

Los hechos ocurrieron en la medianoche del 5 de octubre de 2002, cuando la víctima se encontraba en el domicilio familiar de su amiga comiendo unos bocadillos y viendo una película de vídeo.

Según el fiscal, en el domicilio había varias armas de fuego y multitud de armas blancas propiedad del compañero sentimental de la madre de la joven, que no tenía licencia de armas.

Las jóvenes presuntamente manipularon algunas de las armas y en un determinado momento, la menor acusada, que entonces tenía 16 años, cogió un revólver y éste se le disparó y el proyectil impactó en la víctima, que se hallaba sentada en un colchón que se encontraba en el suelo.

David S.G. se ha declarado inocente durante la vista oral, ha explicado que es coleccionista de armas y que la pistola que mató a la menor la compró un mes antes, no estaba cargada y nadie sabía de su existencia, porque la escondía en el hueco de una persiana de la vivienda.

Por su parte, la madre de la menor ha afirmado que no tenía "ni idea" de que hubiese un revólver en la casa, si bien sí conocía que tenía muchas armas blancas, algo que no le gustaba demasiado.

La acusación ha recordado que la pareja carecía de permiso o licencia que le autorizara la licencia de armas mientras que

El representante del Ministerio Público ha incidido en que los acusados no adoptaron las medidas de precaución necesarias para evitar que la joven cogiera el revólver.

En este sentido, el padre de la menor muerta, que asistió al juicio, ha afirmado que si las armas no hubiesen estado en el piso, su hija estaría ahora con él y ha criticado la lentitud de los tribunales, ya que lleva casi cinco años y medio esperando "a que se haga justicia".

El equipo técnico de menores que analizó a la joven, que estuvo internada de forma cautelar en un centro de menores, aseguró que no era una psicópata, pero sí fría y calculadora en ocasiones.

Durante la instrucción varios amigos de las jóvenes aseguraron que la menor que disparó siempre decía que quería ser santera como su madre y su abuela, y que para ello tenía que hacer un sacrificio humano.

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