Casi la mitad de la producción de cítricos se tirará este año por la sequía

  • Los agricultores del Valle del Guadalhorce están optando por no recoger la cosecha o tirarla porque los frutos no tienen tamaño suficiente para el mercado

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Los cítricos del Valle del Guadalhorce se mueren. Tres años sin riegos continuos es mucho tiempo para que los árboles resistan. La producción también se resiente y este año más del 40% de los limones que se cultivan en la comarca tendrán que tirarse porque no han alcanzado el tamaño mínimo para su comercialización.

Una preocupante situación que está llevando a la ruina a muchos agricultores de la zona que han optado por no recoger los frutos y dejarlos que se sequen en los árboles. Sólo los que están asociados a la única cooperativa que ya queda en la comarca Cítricos Málaga SAT pueden vender la escasa cosecha de limones para destinarlos a la industria.

Pero aún así, el presidente de la patronal agraria Asaja en Málaga, Javier Ciézar, aseguró que "sigue habiendo pérdidas para el agricultor". Y es que un kilo de limones se vende en cooperativa a 1,8 céntimos de euro, mientras que cuesta recogerlo alrededor de nueve céntimos.

Si la producción de cítricos en el Guadalhorce un año normal suele rondar las 110.000 toneladas, en esta campaña sólo se lograrán vender 66.000 toneladas debido a la falta de tamaño.

La falta de riego está perjudicando a las dos variedades de limones que se cultivan en el Valle del Guadalhorce. El conocido como verna, que se recolecta entre marzo y mayo y que abunda en la zona de Álora, este año ha tenido una producción muy reducida. Lo mismo se espera que ocurra con la cosecha tardía de esta variedad, denominada retrojo, y que se recoge en agosto. "En esta época estos limones ya tendrían que haber alcanzado casi el tamaño comercial y sin embargo la mayoría apenas han crecido", señaló.

En el caso de los limones finos el panorama no se presenta mucho mejor, cuya recolección tiene lugar a partir de octubre, ya que además es una variedad que necesita más agua y los cuidados de mantenimiento son mucho más costosos que el resto.

Todos los agricultores de la comarca se están viendo afectados por esta situación, ya que desde que se suprimieron los riegos en los cultivos de la zona en septiembre de 2005 la producción se ha reducido de unos 50.000 kilos por hectárea a sólo 15.000.

De momento los árboles "medio se sostienen pero si esta situación se mantiene un año más la catástrofe será total", según Ciézar.

Y eso que este año el precio al que el agricultor vende los limones a los intermediarios ha subido respecto a años anteriores gracias a que Turquía, principal competidor, ha dejado el mercado libre como consecuencia de una gran helada y una prolongada sequía que ha acabado con parte de su producción.

Los agricultores están llegando a cobrar en estos momentos entre 50 y 60 céntimos por kilo de limones cuando otros años no han obtenido más de 20 céntimos por la misma cantidad.

"¿Pero de qué me sirve que el precio sea muy bueno si no tengo una cantidad suficiente de limones para vender?", se pregunta Paco Marín, otro agricultor de la zona, que también se queja de que "tampoco nos indemnizan por la falta de riego ni por los daños y perjuicios que estamos soportando".

Pero a pesar de los bajos beneficios que los agricultores reciben, el precio de los limones se dispara y cuando llega al consumidor un kilo puede llegar a superar los tres euros. La explicación, según el presidente de Asaja, es que "cuando los limones llegan a la tienda ya han pasado por cinco o seis manos y cada uno se va quedando con un pellizco".

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