Los niños comienzan a beber y a fumar a los 13 años según un estudio

  • Alertan de la adicción a las bebidas energéticas, que toman el 60% de los encuestados

Un grupo de jóvenes consumiendo alcohol. Un grupo de jóvenes consumiendo alcohol.

Un grupo de jóvenes consumiendo alcohol. / m. h.

Los adolescentes comienzan a beber alcohol y a fumar tabaco a los 13 años. Una práctica que resulta más habitual entre los varones, que son los que comienzan antes a coquetear con este tipo de estas sustancias. Así se desprende una investigación elaborada por la Agrupación de Prevención de Adicciones del Ayuntamiento de Málaga, que recoge que la edad media de inicio de acceso al tabaco es de 13,04 años, 13,65 en el caso de la marihuana y 13,03 en el alcohol. La cifra, según precisó, la directora de Bienestar Social y Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Málaga, Ruth Sarabia, está un año por debajo del dato nacional. El 23,3% de los encuestados reconoce haberse emborrachado en alguna ocasión.

El estudio Consumo de sustancias y uso de las nuevas tecnologías de los menores, encargado desde el área de Derechos Sociales al detectar que las labores de prevención "no terminaban de calar entre los jóvenes", refleja además que el 72,7% de los menores de entre 11 y 16 años que han participado ha consumido algún tipo de sustancia. La investigación muestra que a medida que avanza el curso escolar se incrementa el consumo de sustancias. Así, porcentualmente, las más consumidas son las bebidas energéticas -61%-, cachimba -49,6%-, alcohol -41,6%-, tabaco -18,5%- y marihuana o hachís -8,6%.

Respecto a las bebidas energéticas, la responsable de Bienestar Social y Participación Ciudadana del Ayuntamiento subrayó su preocupación por la adicción que generan y la cantidad de azúcar y cafeína que contienen. "Más del 60% consume habitualmente estas bebidas. Nos preocupa por el rendimiento y por la actitud hacia los profesores, que nos dicen que es lo único que desayunan", explicó Sarabia, que aboga por "darle un giro" a este problema y "comenzar a plantear un cambio en la normativa respecto a las bebidas energéticas", de forma que se evite el acceso por parte de los menores en los centros escolares y no estén disponibles en las máquinas vending. "Incluso debería incluirse como asignatura en los programas educativos", apostilló.

La titular del área también resaltó el aumento que está experimentando la adicción a las redes sociales, un fenómeno del que las familias deben tomar más conciencia. A ellas, matizó, corresponde "recortar las horas de más" que pasan frente a las plataformas. El 17,6% afirma que dedica más de siete horas diarias a las redes sociales de las que son miembros, mientras que el 11% ha realizado alguna vez apuestas en internet, que atraen ya a jugadores cada vez más jóvenes que acaban endeudados. Incluso a menores dispuestos a sacar beneficio -sin control- a sus pagas semanales y a echar horas de trabajo los fines de semana para conseguir más dinero. Así lo constatan los profesionales que rehabilitan a estos usuarios, caso de la Asociación Malagueña de jugadores de Azar en Rehabilitación (Amalajer). "Hemos tenido chicos de 16 años, algunos de 14 y 15. En teoría no pueden jugar on line pero se inventan los datos para acceder. Nos llama la atención, sobre todo, las deudas que tienen sin apenas ingresos. Los más pequeños acuden por adicciones a videojuegos o a internet", recalcó Fernando Díez, uno de los dos psicólogos que forma parte de la asociación.

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