Una nueva estética entre una atmósfera de continuidad

  • Nuestro Padre Jesús de la Soledad presidió el vía crucis de la Agrupación de Cofradías con túnica de distinto color al habitual · Se consolida la salida desde San Julián

La cita del vía crucis de la Agrupación de Cofradías, el primer viernes de Cuaresma, era una oportunidad para ver a la imagen elegida para presidirlo recorrer su feligresía y ciertos entornos en los que no es posible verlos en su salida procesional. Y también sea dicho, luciendo una estética fuera de lo acostumbrado. Y esto último es lo poco que se conserva, porque es una condición que establece la Agrupación, ya que es el titular que presida tiene que presentarse de una forma distinta a como lo hace en su salida penitencial. La cuestión del recorrido se convirtió en estática desde que en el año 2010 el ente agrupacional estableciera que esta salida tendría que comenzar desde la iglesia de San Julián, sede de la Agrupación. De esta manera, fue el crucificado de la Esperanza en su Gran Amor, de la cofradía de la Salud, el último cristo en salir desde su sede canónica que en este caso es la trinitaria iglesia de San Pablo.

Este año le tocaba el turno al Nuestro Padre Jesús de la Soledad, titular cristífero de la hermandad del Dulce Nombre. La imagen que tallara Antonio Bernal salió a la calle en el trono de traslado de la cofradía del Cautivo. Una pieza que ha sido utilizada en numerosas ocasiones para actos de este tipo. Días atrás desde la hermandad del barrio de Capuchinos se había avisado del novedoso aspecto que presentaría el Señor en la procesión, que para la ocasión lució, y estrenó, una túnica lisa de terciopelo en color burdeos, que contrastaba con el habitual color morado que luce en su salida del Domingo de Ramos. Como exorno floral, el trono llevaba un friso de rosas de la misma tonalidad que la túnica.

Al contrario que el año pasado, en el que el vía crucis del Prendimiento culminó en lluvia , el tiempo en esta ocasión ofreció una estabilidad que no se prestó a la incertidumbre en ningún momento. La procesión salió de manera puntual entre un abundante público. En el recorrido de ida a la Catedral fue acompañado por el cuarteto de cámara Sibelius. A su vuelta a San Julián, le acompañó la banda de música de la Trinidad Sinfónica que interpretó un repertorio de marchas clásicas.

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