Los nuevos sones de Fusionadas

  • El Cristo de la Exaltación presidió ayer el Vía Crucis de la Agrupación de Cofradías y estrenó acompañamiento musical, pues la banda ha rearmonizado sus marchas

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Para bien o para mal, Fusionadas es otra siendo la misma. Y es que tanto la corporación como la banda de ésta, viven un proceso de renovación que ayer dejaron de manifiesto durante el Vía Crucis oficial de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa, que presidió el Cristo de la Exaltación, obra de Francisco Buiza, con motivo de su 25 aniversario.

Eduardo Rosell ha revitalizado las secciones que integran la corporación, mientras que la banda de cornetas y tambores (1980) lucha por su resurgir de la mano de Miguel Ángel Gálvez, uno de sus componentes históricos, que ha vuelto para hacerse cargo de su dirección musical. El espíritu de cambio parece haberse contagiado. En el caso de la banda, ayer estrenó en la calle la rearmonización de todas sus marchas propias, unas obras que marcaron una época en Málaga y que ahora suenan diferente. Habrá que escucharlas varias veces para valorarlas en su justa medida, pero la primera impresión es que conservan su esencia. Igual que la banda su sello propio, algo único que en Málaga sólo tiene Bomberos.

Los plumeros rojos se incorporaron detrás de su Cristo, al que acompañan cada Miércoles Santo, al término del ejercicio del Vía Crucis llevado a cabo en el interior de la Catedral. Y a los sones de Cristo de la Exaltación salió la imagen del primer templo de la diócesis, el cual no pisaba desde la Semana Santa de 1992, cuando las Cofradías Fusionadas realizaron su última estación de penitencia en la Encarnación. El cortejo se inició desde San Agustín, sede temporal de la corporación por las obras de San Juan, con unos diez minutos de retraso sobre la hora prevista (20.00). La salida fue algo desordenada y hasta la Catedral no consiguió comprimirse. El público fue de menos a más en cuanto a su número. La mayoría se incorporó a partir de las 21.30, con el Cristo saliendo del Patio de los Naranjos.

Desde la llegada de Rosell al cargo de hermano mayor la hermandad parece otra. Definitivamente para mejor. Sólo hay que ver las restauraciones de Ánimas y Azotes o las adquisiciones patrimoniales, donde destaca el conjunto procesional de Lágrimas y Favores. En esta nueva Fusionadas, donde los macroencierros sin sentido ya no gustan, también tienen cabida los pequeños detalles. De hecho, cada vez que una imagen titular se pone en la calle, nunca falta un acólito. Ayer tampoco. Igualmente acertadas fueron las andas procesionales elegidas ayer, muy sencillas pero no se necesita más en un vía crucis.

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