Que nunca se olvide la matanza

  • Políticos, representantes sociales y familiares homenajearon ayer a las víctimas de la 'Desbandá'

Un momento del acto de ayer en el peñón del Cuervo. Un momento del acto de ayer en el peñón del Cuervo.

Un momento del acto de ayer en el peñón del Cuervo.

El 7 de febrero de 1937 miles de malagueños huyeron de la ciudad ante las posibles represalias de las tropas franquistas, que estaban a punto de tomar la capital. Partieron hacia Almería pero muchos no llegaron. Aviones y barcos franquistas e italianos bombardearon sin compasión alguna a hombres, mujeres y niños, dejando un reguero de muerte en la carretera que se ha considerado como una de las mayores masacres de la Guerra Civil Española. Ni siquiera se sabe a ciencia cierta cuántas personas murieron. Se habla de entre 3.000 y 5.000, pero la mayoría de los cuerpos no se han encontrado 81 años después, para desconsuelo de sus familias. Muchos fueron arrojados al mar, enterrados en cualquier parte o fueron pudriéndose a la intemperie.

El peñón del Cuervo, uno de los numerosos puntos donde tuvo lugar esta barbarie, se ha denominado Lugar de Memoria Democrática de Andalucía y cuenta con una placa de agradecimiento y recuerdo a Norman Bethune, un médico canadiense que ayudó a todos los heridos que pudo y que narró todo lo ocurrido en un libro para que no se olvidara. Allí se reúnen cada año un grupo de representantes políticos, sociales y familiares de las víctimas para homenajearles y, ayer, pese al frío y la probabilidad de lluvia, no faltaron a la cita.

Entre ellos estuvieron el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, o el delegado del gobierno andaluz, José Luis Ruiz Espejo, entre otros. De la Torre subrayó que "una guerra civil es lo peor que le puede pasar a un país" y confió en que este tipo de actos "nos sirvan de recuerdo aleccionador y para, si queda algo, superar la división que se produjo". El alcalde recalcó la importancia de tener "una sociedad en la que se garanticen los derechos y libertades y sea solidaria" y esperó que "jamás se repitan hechos como los de aquel día". Ruiz Espejo, por su parte, indicó que el sufrimiento de las víctimas, muchas de las cuales eran socialistas, "no fue en vano porque luchaban por la libertad y por la democracia y eran personas que no claudicaron en sus ideales". Ruiz Espejo hizo hincapié en que todas esas personas que participaron en lo que se ha conocido popularmente como la Desbandá "no salieron voluntariamente" y precisó que "Málaga está a la cabeza de las acciones de memoria democrática". Las concejalas Ysabel Torralbo y Remedios Ramos fueron en la misma línea y exigieron "verdad, justicia y reparación del daño".

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