El 'overbooking' se instala en los nuevos edificios de la UMA

  • El Politécnico, la Escuela de Industriales y la Facultad de Estudios Sociales y del Trabajo sufren problemas para albergar a la totalidad de los estudiantes matriculados

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Alumnos del primer curso de Ingeniería Industrial de las asignaturas de álgebra, cálculo y física asistieron la semana pasada a su primeras clases de pie o en sillas supletorias. El overbooking universitario también se ha sufrido en expresión gráfica, materia que se imparte en las cuatro carreras técnicas de la Escuela Politécnica, todo ello en el nuevo Complejo de las Ingenierías, en el campus de Teatinos. Los mismos problemas se han registrado en Relaciones Laborales, titulación de la Facultad de Estudios Sociales y del Trabajo en algunas de cuyas aulas ayer se llegaron a sentar algunos estudiantes en el suelo del estrado.

El principal problema que explica las razones de la dificultad para hallar sillas libres en determinadas clases reside en que las aulas se han construido teniendo en cuenta los criterios del Espacio Europeo de Educación Superior o plan Bolonia, que contempla un máximo de 60 alumnos por grupo. La capacidad máxima de las aulas más grandes se sitúa en 90 estudiantes.

Además, se da la circunstancia de que los estudios superiores han experimentado este curso una importante demanda. Por ejemplo, las titulaciones de Mecánica y Diseño Industrial que se imparten en el Politécnico superan el volumen de alumnos que registraron el año pasado.

Finalmente, existe una gran cultura de cambio de grupo en las carreras técnicas, de tal modo que los alumnos a la vez que solicitan formalmente el cambio se incorporan a otras clases sin esperar respuesta. "Esta era una práctica habitual en el edificio que teníamos en El Ejido porque allí las clases podían acoger hasta 200 alumnos", explica el director de la Escuela Politécnica, Francisco Muñoz. Ahora, sin embargo, será necesario esperar hasta que concluya el último plazo de matriculación para comprobar las plazas libres que quedan en cada grupo.

La dirección del Politécnico llevó ayer a cabo una prueba en el aula de expresión gráfica de Mecánica, donde habían quedado estudiantes sin puesto. "Hemos pedido que se levantaran quienes no fuesen de ese grupo y quedaron una veintena de sillas libre".

Francisco Muñoz aclara que de esta manera "no queremos decir que el problema no exista. Simplemente, tenemos que identificar primero el problema, ver por qué se origina y después si es necesario se desdoblarán grupos".

El director de la escuela alude a la multitud de alumnos que dejan de asistir a clase transcurridas las primeras semanas, "porque afortunadamente estas son unas titulaciones con mucha demanda laboral y los estudiantes empiezan a trabajar ya en segundo curso".

Por todas estas razones, Francisco Muñoz defiende la necesidad de esperar a que se asiente el ritmo universitario y concluya el plazo de matriculación para determinar si finalmente será necesario conformar nuevos grupos.

Mientras, se está recomendando al alumnado que asista al turno que se le ha asignado y los problemas que surgen se tratan de solucionar instalando sillas de pala junto a las bancadas.

Aunque estos problemas se están produciendo sobre todo en primer curso y desde la dirección del centro se cree que es algo específico de este nivel, porque en los siguientes el número de alumnos matriculados es sensiblemente inferior, también se han detectado en asignaturas como Diseño de Máquinas, que se imparte en Tercero de Diseño Industrial. "Somos 188 los estudiantes, asistimos entre 90 y 100 y ha sido preciso traer sillas", indicó ayer el alumno Pablo Sánchez.

El overbooking también se ha dejado notar en el nuevo Complejo de Estudios Sociales y Empresariales. En este caso las obras del edificio han concluido un poco más tarde que en las ingenierías por lo que no ha dado tiempo a superar el procedimiento administrativo para adquirir el mobiliario. Por tanto, los directores de Empresariales y de Estudios Sociales han optado por equipar con los pupitres antiguos las nuevas aulas para no retrasar el inicio del curso. "La previsión es que en el puente de los Todos los Santos se instalen los muebles definitivos", aclara el director de Empresariales, Francisco Cantalejo.

Además, la cifra de nuevos alumnos ha dejado pequeñas las previsiones. El decano de la Facultad de Estudios Sociales y del Trabajo, Manuel Montalbán, reconoce que frente a los 190 estudiantes que comenzaron el curso pasado Relaciones Laborales, este año se han matriculado 300 "y hemos descubierto que las aulas que sobre plano eran para 150 estudiantes en realidad son un poco más pequeñas". Aún así, confía en que una vez que se instalen los nuevos pupitres en sus espacios definitivos y las clases funcionen con un ritmo "más estándar, porque, por ejemplo, muchos alumnos repetidores sólo acuden a clase los primeros días, estos problemas se solucionarán. Y si no, pues se cambiarán las aulas".

Montalbán, que no oculta la satisfacción de estrenar un edificio "que mejora tantísimo al que teníamos" y de dirigir un centro que bate récord de nuevos alumnos, pide "comprensión" por los problemas que pueda generar "el ajuste a realizar para que el edificio se haga habitable" porque en todo momento lo que se ha querido es "comenzar las clases conforme a la programación aprobada en junio y no perder el primer cuatrimestre".

Mientras, María del Mar Mesa y María Rodríguez, estudiantes de Relaciones Laborales, explicaban ayer cómo en una clase de tercero los alumnos tuvieron que ocupar el suelo por falta de espacio.

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