"Hemos sido un país de pitorreo con un pilar tan básico como la educación"

  • El director del IES Jesús Marín, uno de los centros con mayor oferta formativa, destaca la necesidad de un pacto educativo Para evitar el fracaso escolar, el rigor de la familia es clave

TODAVÍA trabajando, organizando el próximo curso, con una montaña de papeles por hacer, por revisar, Arturo Fernández, director del IES Politécnico Jesús Marín, hace un alto en su tarea para hablar de lo que desde niño le ha apasionado, la educación.

-Inició su trayectoria profesional tras la transición, ¿sus alumnos eran muy diferentes entonces?

-Eran muy diferentes en lo externo, pero en la forma de relacionarse con el profesor no tanto. Como di clases a alumnos de FP cuando empecé y en esa época se dirigía a los estudiantes menos brillantes hacia este tipo de estudios, es verdad que tenía un personal trabajosillo. Por eso no fue un choque tan brutal para nosotros la implantación de la Logse. Lo notaron más en los institutos de toda la vida de Bachillerato, donde de repente llegaron alumnos buenos y también malos y malísimos. A pesar de todo no hay nada nuevo bajo el sol, aunque ahora al estar escolarizado todo el mundo, el público es más heterogéneo.

-¿Y las familias?

-Yo creo que han cambiado más las familias que los alumnos. Muchas han claudicado en algunas cosas. No entendemos, por ejemplo, que los alumnos no participen en las actividades extra escolares que organizamos para quedarse en casa con el conocimiento y la anuencia de sus padres, esto no nos cabe en la cabeza, no es admisible. También nos han cedido demasiada responsabilidad.

-¿El reto educativo sigue siendo el mismo que en aquellos años 80?

-Sí. El reto es acompañarlos a aprender cosas, ayudarles a descubrir el mundo que les rodea, en mi caso, desarrollando un espíritu de curiosidad científica. Yo he tenido muy, muy buenos alumnos mayores en mis primeros años de docencia, en el nocturno, eran estupendos. Ahora las satisfacciones me las dan alumnos de Bachillerato, todos los años tengo alumnos que estudian más de lo que estudiábamos nosotros. Quizás porque entre los alumnos de Ciencias muchos van presionados por sacar nota para Selectividad. Están tan obsesionados que sacan un 8 y se presentan para subir la calificación.

-¿Eso puede deberse a que ésta es la generación de la crisis, les preocupa en exceso su futuro, su salida profesional?

-Un poco sí, ellos tienen conciencia de lo difícil que están las cosas, aunque no todos, algunos van a lo cómodo. Pero los que están motivados estudian mucho. Hay que decir que también se saben divertir.

-Ha visto implantarse una ley tras otra... ¿ha sido esto uno de los principales defectos de un sistema que no parece cuajar?

-Sin duda. Creo que ahí no hemos dado la talla los españoles creando leyes sobre leyes. Hubiera hecho falta pactos por la educación interlegislatura. Cuando un gobierno hace una ley debe pactarla y ponerse de acuerdo. La Lomce había que haberla pactado y no estaríamos con la sensación de que puede ser que no se desarrolle completamente. En eso hemos sido un país de pitorreo, hemos sido poco serios con un pilar tan básico como es la educación.

-¿Por qué siempre nos estamos mirando en espejos como Finlandia y por qué siempre salimos perdiendo?

-Yo no soy partidario de comparaciones. Si lo hacemos nos tendríamos que comparar en todo, en situación social, en afluencia de inmigrantes, en historia, en salario, en muchas cosas. Además, cuando se hace una evaluación de los alumnos y decimos que estamos a la cola, habría que hacer una extrapolación al resto de la sociedad. La prueba Pisa se la haría yo a una muestra de viandantes de la calle Nueva, a ver lo que sale. Se la haría a funcionarios de justicia, a policías, a jubilados, los alumnos son un reflejo de su sociedad.

-¿Se miran ahora los rankings por encima del sentido verdadero de la educación?

-En el momento en el que hay esas pruebas homologadas a todos nos obsesionan y es difícil sustraerse. Las pruebas son de competencia y no toda la educación está bien organizada hacia las competencias, estamos aprendiendo, haciendo cursos, reciclándonos. Tampoco es que lo que se hiciera antes fuera muy distinto.

-Ahora toca implantar la Lomce, ¿qué opina de la reforma educativa del ministro Wert?

-Para mí su mayor perversidad no es de la que más se ha hablado, que es el adelanto de la segregación de los alumnos un año antes, en 3º de ESO. Ese tercero que ya va a separar alumnos hacia la vía noble y hacia la vía innoble, dicho con todo el sarcasmo. Yo creo que es perverso porque es adelantar una decisión que los alumnos no están en condiciones de tomar todavía. Hay muchos que salen de 4º sin saber si hacer Ciclo o Bachillerato y cuál de ellos elegir. Adelantarlo a tercero todavía es peor. También hay algunos cambios que son verdaderamente incomprensibles, algunos por una cuestión puramente de hacer valer una ideología. Por eso la insistencia del pacto, que tenía que haber estado por encima de ideologías, porque ideologías tenemos todos, los que tenemos que aplicar la ley también.

-¿Y qué le parecen las reválidas?

-Hacer una reválida a final de la ESO... ya veremos que beneficios tiene. De momento organizarla ya es una complicación y un dineral si se hace como yo creo que la quieren hacer, con personal externo al centro.

-Andalucía ha sido muy contestataria con la nueva ley, ¿quedan muchas cosas en el aire?

-Quedan muchas cosas en el aire y más al final de una legislatura.

-¿Puede que nunca llegue a aplicarse por completo?

-Puede ocurrir. Lo malo es que lo que se haga ahora sea justo lo contrario y entonces estaremos en las mismas. O quien gane las elecciones próximas hace un pacto o mal vamos, y pienso que ayudará que nadie tenga mayoría absoluta.

--Lleva una década dirigiendo un centro que tiene más población que algunos municipios de la provincia (2.300 alumnos) ¿Cómo se coordina todo esto?

-Se coordina contando con las mejores personas de entre los que se dejan. El equipo directivo es la clave y que todo el mundo cumple razonablemente con su obligación, profesorado, personal de administración y servicios, todos.

-Y el trabajo más complicado llega precisamente en verano...

-Sí, lo más difícil es lo que llega ahora, cuadrar el cupo de profesorado con una bola de cristal, ya que la matrícula está todavía en el aire, no se termina hasta septiembre. Los primeros años me producía mucha inquietud, ya tengo más recorrido. La arrancada es complicada, se nos piden mucho papeleo entre septiembre y octubre que, aunque sea necesario, nos ocupa mucho tiempo.

-¿Y sus clases son la válvula de escape?

-Sí, las clases son una terapia. Defiendo que los directores deben de dar clase, entre otras cosas porque nos acercan a la realidad y luego porque ante nuestros compañeros y los alumnos es muy importante que los miembros de los equipos directivos demos clase, como todos. A mi se me olvida todo y cuando deje la dirección me gustaría seguir dando clase.

-Pocos años hay en los que el IES Politécnico Jesús Marín no tenga una titulación nueva, ¿les van los retos?

-Pasamos una época en la que no fuimos punteros, al final de la antigua FP e implantación de la Logse, y creo que lo pagamos. Siempre he procurado animar a la comunidad educativa a estar ahí, aunque no a cualquier precio. Soy absolutamente demócrata y estoy convencido que sin el apoyo de la gente no se va a ninguna parte. Pero es verdad que nos hemos ido prestigiando y nos hemos ofrecido a implantar cosas, a veces, muy en precario. Pero eso luego te da solidez para pedir otras cosas o para que te las ofrezcan a ti.

-¿Qué novedades se presentan para el próximo curso?

-Este año implantamos Vídeo Disk Jockey, es un ciclo de Grado Medio de la familia de Imagen y Sonido. Es verdad que no recuerdo un año en el que no tuviéramos novedades. Ahora me gustaría que algunos departamentos se lanzaran a iniciar la FP Dual.

-¿Qué le parece esta FP Dual? ¿Cree que en España funcionará?

-No estoy seguro, por eso quiero experimentarlo. Está claro que en algunas familias profesionales no hay ningún tejido empresarial para poder ponerla en marcha. Hay otras en las que sí. Aquí hay empresas que por supuesto sí podrían formar a los alumnos en su centro de trabajo, por ejemplo, en el campo de la ingeniería informática, en la hostelería, en la electrónica y en el mantenimiento de vehículos, quizás también. Lo que no creo es que haya tejido para tantos alumnos. Aquí la Dual, durante mucho tiempo, será minoritaria.

-En las escuelas de verano se les dan las tres comidas a casi 900 escolares, ¿ha vivido casos complicados, estudiantes que hayan tenido que abandonar por temas económicos?

-Nosotros hemos tenido algunos terribles. Más que de alumnos menores de algunos mayores que ya vivían independizados y lo han pasado francamente mal. Aquí la asociación de padres echa una mano. A algunos se les ha ayudado a trasladarse desde su pueblo porque si no no podían venir, tenían que dejar de estudiar. Y estamos hablando de buenos alumnos, de gente que puede.

-¿Las becas son suficientes?

-En las enseñanzas medias, con las nuevas becas, la Adriano, la 6.000, la Segunda Oportunidad se ha paliado bastante. Pero lo que entristece de esto es que nunca se reparten bien al 100% y los ves luego mal utilizar la ayuda. Da muchísima pena ver cómo se abusa de un sistema que es una conquista social tan importante, cuando sin duda por cada persona que injustamente ha recibido una beca o la ha mal utilizado, seguro que hay otra que tenía que haberla recibido y se ha quedado sin ella.

-Pero junto a la ley está la trampa...

-Los mecanismos de control existen pero... Lo que tengo claro es que doy por bien empleado el dinero de mis impuestos si a pesar de estos tramposos hay gente que lo aprovecha y le saca del apuro, de lo que no tengo duda. Yo prefiero correr el riesgo.

-¿Qué se puede hacer contra el fracaso escolar y el abandono temprano?

-Desde luego tiene que haber una decisión clara por parte de la familia de ser rigurosos con la asistencia a clase, con un seguimiento de su evolución... Los niños de ciertas edades no pueden estar sueltos por las tardes. Hace falta muchísimo rigor por parte de la familia, por eso digo que la Educación para la Ciudadanía es una asignatura muy importante para muchos padres. Los padres tienen que hacer un esfuerzo y cuando llegas cansado a casa si hay que preguntarles Inglés o meterse en internet para buscar una solución hay que hacerlo.

-¿Qué le pediría a este nuevo gobierno municipal tan diverso?

-Le pediría muchísimas cosas, que no dejen de la mano el Patronato Botánico, que sean sensibles a los ciudadanos, que no perpetúen la profesionalidad de la política, que eso hace mucho daño y le resta mucha credibilidad, que pulsen la opinión pública con sistemas que garanticen que les llega la verdad.

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